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ESO ES TODO
Graciela Reyes
DE OTRA «CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN»: EL CAMBIO CLIMÁTICO
Fernando Anguita B.
DE LA POESÍA
Miguel Ángel Morelli
SABE PERO NO SABE
Roberto E. Rocca
EQUINOCCIO
Leda Schiavo
SIN RETORNO
Néstor Tellechea
DESDE LA BUTACA: Vivan los Festivales
Josefina Sartora
OTROS
Juán Ramón Jiménez / Julio Cortázar
fab4V-9
ESO ES TODO
A mi lado él respiraba, dormía, respiraba suavemente, dormía. El resplandor de la ventana le iluminaba el perfil, el arco largo de la ceja, un hombro. Estaba un poco vuelto hacia mí, como entregándose, y exhalaba un olor que era también el de mi perfume.
El perro había entrado en algún momento y estaba extendido en el suelo, a los pies de la cama. A veces se sacudía y gemía, quizá soñaba, era un perro joven e inquieto. Entraba de a ratos una brisa con olor a flores. Era el fin del verano y el aire estaba fresco y húmedo, pero nosotros teníamos la ventana abierta. La luna se movía por el jardín, y el resplandor de la ventana iluminaba una cosa y después otra. Cuando la luz tocó el pelo rubio, despeinado, se lo quité de la frente, tocándolo apenas. Él suspiró, movió la cabeza, siguió durmiendo, respirando suavemente, suavemente.
Nada más. Eso es todo lo importante. A la mañana él se levantó primero y encontré el café hecho, y lamenté no haberlo despedido. Pero quizá lo hice, medio dormida. Nunca más lo despedí. Nunca más lo vi dormir respirando suavemente. Lo vi muerto, su hermosa cara siempre serena, un pliegue desconocido en la boca. Le arreglé el pelo otra vez. Me quedé con él hasta el último segundo, recordando la noche, la luna, el perro que soñaba, y yo a su lado mirándolo, yo siempre a su lado mirándolo.
Graciela Reyes
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DE OTRA «CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN»: EL CAMBIO CLIMÁTICO
El libro que motivó la detención y proceso de Fernando Arrabal en 1967 fue «Celebrando la ceremonia de la confusión». El escándalo internacional que siguió al arresto disparó a los cuatro vientos el título del libro. Enseguida el atributo de la "celebración", su apéndice, se descolgó y quedó en solitario para uso y disfrute de los hablantes.
La posteridad hace bien en atesorar tales chispazos del intelecto. Desgajado del nombre del autor, el invento termina cristalizado en una etiqueta que después da cobijo a cientos de
situaciones. La etiqueta hereda la sobrecarga de significado suficiente para que la audiencia -quien lee o escucha a quien escribe o perora-, no tenga que esforzarse en adivinar el sentido profundo de lo que se le cuenta.
Tales productos del ingenio humano son un atajo, un resumen compulsivo, una metáfora densa. También son un parto: el alumbramiento que los publicistas y los hombres de la mercadotecnia esperan de la frenética cohabitación de sus neuronas cuando el jefe rechaza su trabajo y les dice: «a ver si se te ocurre algo mejor.»
Imagino las preguntas que llegado a este punto se estará haciendo el lector: ¿tiene en verdad algo que ver el apéndice del exitoso titulo de Arrabal con el clima o con el mercado? o encaja más bien con la venganza de «Gaia»
, con la manta de anhídrido carbónico que vamos confeccionando para sofocarnos o, mutatis mutandis, ¿con las esperanzas puestas en el retorno a "lo nuclear"?
Para los felices despistados aclararé que Gaia* es el planeta Tierra contemplado como organismo no inerte, vivo, y por tanto capaz de defenderse de las agresiones de otros seres nacidos en su interior, es decir, de nosotros, de los humanos esencialmente. Por otra parte, a quien no le suene lo de anhídrido carbónico, o ni siquiera el CO2, basta que piense en el gas "inyectado" al agua para convertirla en gaseosa.
Sin solución de continuidad, salvo las fechas entre corchetes, copio un ramillete de declaraciones de personajes conocidos, autoridades académicas menos conocidas y algún espontáneo. El lector picado por la curiosidad puede calmar su prurito preguntando a «La Agenda» por la autoría de cada cita.
»Respecto al cambio climático, el dilema está servido. Si los catastrofistas tienen más razón que los impávidos, lo sabremos en un lustro. Las medidas del deterioro serán entonces consistentes, inapelables. Aunque frenásemos las emisiones de CO2
de golpe, (cosa impensable), daría lo mismo: Gaia ni se iba a enterar
[7/02/07]. Nuestra actual forma de civilización será completamente insostenible para finales de este siglo, y sólo existirán pequeñas islas habitables donde podrá vivir la gente, como por ejemplo en el Ártico, y lugares muy altos como los Alpes y los Pirineos. (...) No se puede mantener el suministro de energía para una ciudad como Madrid con molinos eólicos
[8/03/07]. De manera gradual, (en España), en los próximos 15 ó 20 años, sería deseable que las nuevas centrales nucleares estuvieran en disposición para ir tomando el relevo de otras instalaciones que utilizan recursos naturales como el gas, petróleo o carbón
[11/03/07]. El funcionamiento de una central nuclear es el de una bomba atómica controlada. Si se despistan los controladores, la central estalla como una de ellas. La energía nuclear supone el mantenimiento de un esquema monopolístico , en el cual dos o tres empresas controlan nuestras vidas
[11/03/07].«
Si en el microscópico botón antecedente al lector le ha costado distinguir las voces de los ecos, piense que no ha leído ni la millonésima parte de la muestra total. Lo que llamamos, con palabras fuertes, perversión de la democracia no es más que el reconocimiento del ceremonial de confusión que lastra la información servida por los poderes y contrapoderes. La democracia no escapa a la entropía. El mal tampoco. Pero eso lo dejo para el mes próximo.
*concepto muy extendido en el mundo anglosajón. Según Lovelock fue William Golding, el celebrado Nobel de "El señor de las moscas", quien lo propuso. Ignoro si en América latina ha tenido la misma difusión que en Europa.
Fernando
Anguita B.
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DE LA POESÍA
SANA ENVIDIA
1.
En poesía, jamás lo que brilla es oro
2.
Un buen poeta es aquel que cincela las palabras hasta hacerlas sangrar. Un poeta de genio, en cambio, es aquel al que las palabras no le interesan demasiado porque sabe que lo importante es que sangren los silencios.
3.
No he sabido de ningún buen poeta que no haya escrito al menos una página por la que merezca ser fusilado.
4.
No se escribe para sumarle un poema al mundo, si no para restarle una venganza.
5.
¿Para qué sirve la poesía, me preguntas, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul? Para eso, che, para que preguntes.
6.
No se puede pensar en Maiacovski sin tener que sonreír: utilizar la propia sangre para escribir el último poema ¡es confiar demasiado en la poesía!
7.
Un imbécil que balbucea palabras que ni siquiera él comprende, y que los otros condenan a la burla o el escarnio, ¿qué otra cosa es un poeta?
8.
El gran enemigo del novelista es la página en blanco. El del poeta, en cambio, la abundancia de signos.
9.
Escribir cada poema como si fuera el último, y resignarse a que lo sea.
10.
Si no sangra, no es poesía.
Miguel Ángel Morelli
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SABE PERO NO SABE
Sabe armar pilas de palabras / darles / el equilibrio justo / cosa que no se caigan y tampoco / parezcan apiladas / como las latas en los almacenes
también sabe hacer puentes / casitas y trencitos / sin olvidar que el arte no consiste / en ser equilibrista
sabe también las trampas / para que el auditorio se conmueva / para que ría o llore / para que cruce usted con su vecino / sonrisitas de cómplice
sabe desparramar así de golpe / las letras y las sílabas / y dejar que se arreglen / como puedan, las náufragas / (incluso hay quien sospecha / que ni siquiera / le importa si se ahogan o se salvan)
sabe decir que no cuando hay alguna / que intenta seducirlo / ya con la desnudez, ya con el lujo / de adornos principescos
sabe todo eso, pero / no sabe y desespera / por saber si detrás de las vidrieras / alguien hace las cuentas / distribuye / beneficios y pérdidas
si alguien sabe por qué se produjeron / por qué se agarran / con desesperación de las orejas / de la lengua, los dedos y los ojos
si alguien / si alguien sabe / en fin, de qué se trata.
Roberto E. Rocca
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EQUINOCCIO
April is the cruellest month, breeding Lilacs out of the dead land, mixing Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain. *
Por qué hará uno relaciones con la gente, de dónde sale ese afán de ser parte de la tribu, de no quedarse al margen, de querer ser aceptado, por qué se concibe la soledad como parte de la muerte, por qué puede llegarse a pensar que estar vivo es estar bailando en bailes rituales de discoteca o siguiendo al mago de la tribu en los ritos circulares, por qué amar, desear, ofrendarse, es una forma de no estar muerto. No tenemos respuesta, pero seguimos circulando por amistades, amores, ríos, autopistas, países, días y noches de sol y sombra, años de exaltación o de miseria, de deslumbramientos y ocasos. Y seguir y no parar parece la consigna. Es eso probablemente lo que nos asemeja al neanderthal, a los homínidos, a todos los sujetos de esa larga cadena de la evolución, a todos los mamíferos, porque quién no ha visto la angustia en los ojos de la vaca que va a al matadero, la ansiedad en la mirada del perro que quiere que lo acariciemos, quién no se ha mirado en el ojo del pescado que lucha por no asfixiarse, quién no se ha visto en el brutal empuje de los animales en celo, quién no se ha sentido con ganas de devorar o ser devorado, quién, en esta noche en la que aquí es primavera y el equinoccio desestabiliza con sus pólenes, sus pájaros que vuelven en sus viajes circulares, los días que se alargan, las noches mágicas en las que Venus se quita las vestiduras allá en los cielos, el hielo se transforma, el reino vegetal y animal se agita sin saber bien por qué o para qué, quién, decía, no ha sentido el terrible sinsentido de la vida y al mismo tiempo la irresistible pulsión de seguir viviendo.
Allá ha empezado el otoño y en el fondo es lo mismo, los signos del otoño nos hablan del eterno retorno igual que los signos de la primavera y todo vuelve, pero las golondrinas que aprendieron nuestros nombres, aquellas que colgaban sus nidos de tu balcón y jugaban llamando a tus cristales, no sé si volverán. Y quizás no importe, quizás sea mejor que la golondrina se transforme, evolucione, sea la misma pero sea otra.
Cosas así, que me salen del fluir de una conciencia equinoccial.
Leda Schiavo
* Abril es el mes más cruel, hace brotar / lilas del interior de la tierra muerta, mezcla / la memoria y el deseo, estremece / las raíces marchitas con lluvia de primavera.
de La Tierra Baldía de T.S.Eliot
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SIN RETORNO
Estimada:
Gracias por dejarme casi indemne, en tu agredida intensidad...
Hilo de agua fijado a lo que a veces me sentí seguro de haber perdido sin darme cuenta de que, tal vez, habías estado para que yo te retuviera, pero que sin embargo (pese a esta pérdida que provoca tanto fastidio) continué presintiéndote en el rocío clásico de lo incalculable…
…Nada en el oído… En lo sugestivo, menos… Y la mirada ausente, haciendo su trabajo de cautela bienvenida…
Horas, días, años, segundos de persistencia muy propicios y, ni noticias de tu presencia…
Ideas, imágenes, decisiones verbales de las que resulta imposible desconocer el inequívoco origen de tus advenimientos…
Pronunciamiento inapreciable del ritmo sensorial, en la casa de tus instantes: manos invisibles del viento que nos hablan abrumándonos cariñosamente los ojos. Repiqueteo de las hojas cantando el vacío. Cobre de la tarde que mejora todas mis actividades diarias…Porque cualquier parte del tiempo, genera tu propia libertad; tu interrupción solitaria en mis palabras, en mi pasado más reciente, o en mi devenir…
Para qué entonces maltratarte con la intervención no compartida o aprobada nuevamente por tu indefinible sensibilidad…
Basta de mí… Para mí., silencio cuidadoso. Para lo que te valoro, el anhelo de que alguna vez todo mi cuerpo me acompañe a que no pueda dudar de que tu llegada y partida repentinas, terminan de visitarme…
Hermana gemela de la eternidad. Peligrosa enemiga de la demasiada autosatisfacción artística, siento haber vivido tu presencia en el preciso momento en el que la muerte me quitaba el último retraimiento de una mano derecha que estaba semiapretada entre las mías…
Cuando al darle porque sí la espalda al río Rivadavia, un alazán tironeaba con mucha tranquilidad de la tierra; muy por debajo de una nube a punto de convertirse en garra lista para lastimar el cielo, sobre una inmejorable manta de tréboles azul-verdísimos… En los dedos gruesamente alargados de mi abuelo, mientras describía la preciosa sugerencia a un mar sedoso ofrecida por un campo de linos en flor, sembrado por él mismo, más de cincuenta años antes de su relato… En aquella oportunidad en la que mi abuela susurraba el trazo de la letra a, como lo haría una niña de setenta años… El día en el que me contaron que una novia le mandaba a su novio un sándwich de jamón y queso por correo, y que el sándwich llegaba a destino en plena Segunda Guerra Mundial… En el momento en el que dijo escribiendo junto con Daniel Moyano, que en un camino de la Cordillera de Los Andes, un astrónomo le prometía a un mulero (su compañero de viaje) un regalo bastante especial para el día de su cumpleaños. Resultó ser un cometa, cuyo paso iba abriendo el atardecer, como a un papel celofán… La vez que unos nudillos sobregolpeaban “La Casa de los Aduaneros” de Eugenio Montale, al tiempo que la voz emocionada de ese gesto repetía ¡Éste es mi amigo… ¡Éste es mi amigo…! Y una escuchante de este entrañable poema leído en voz alta, aplastaba con suma discreción, cada comienzo de sus lágrimas por debajo de la parte izquierda de sus lentes… Ves, eso quiero…Llegar a pintar eso que está delante de ¡todas! las cosas... Muchas gracias por todo lo que me decís… Esta noche, voy a soñar con tus palabras… Porque a esta luna no la voy a usar… Voy a usar la otra… ¡Adiós, cabeza de sol…! Le dijo un señor santiagueño a mis ocho años…
¡En fin…!
Hablándote con toda la vida, y esperándote como hasta ahora. Colmado de permanentes zozobras en sus versos… Aún limitándose a la velocidad con que te necesite… Feliz de poder preguntarse qué serás realmente, termina de escribirte el tímido fluir de un pensamiento siempre a tu servicio Poesía… Memoria de lo inesperado…
Néstor Tellechea
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DESDE LA BUTACA: Vivan los Festivales
Los festivales son la fiesta del amante del cine, la perfecta oportunidad para huir de la rutinaria cartelera comercial, que ha devenido permanente copia de sí misma, regida por las grandes distribuidoras. El cine que vemos estrenarse cada semana obedece a un modelo de representación tradicional, atado a la acción, la comedia romántica y la superproducción, todos géneros armados en base a clichés, que poco aportan a la creatividad. Parece mentira que hace 50 años naciera el cine moderno, con el neorrealismo y la
nouvelle vague, con la propuesta de un otro modelo cinematográfico: desembarazarse de la obligación de narrar una historia, para explorar la imagen, sacudirse de encima las escenas encadenadas por la relación causa-efecto y proponer cuadros cinematográficos que empezaran y terminaran en sí mismos, con situaciones erráticas, inciertas, abiertas. El tiempo pesa en este cine de otra manera, por sí propio, y el sonido ocupa un lugar relevante.
Poco de eso vemos hoy. Y no sólo en nuestro país: las carteleras de Buenos Aires, Nueva York y Tokio presentan casi las mismas películas. Por todo esto, es que cada festival constituye una fiesta. Los argentinos tenemos 2 de los grandes: el de Mar del Plata y el Bafici, que por esas cuestiones de divismo o competencia, vaya a saber, se suceden con una distancia temporal de días. Ambos ahora se parecen: durante estas fiestas podemos ver ese cine moderno que parece prohibido en pantallas comerciales. Se vio en Mar del Plata, y se verán en BA, las últimas películas de Tsai Ming-liang y Apichatpong Keerasethakul, dos orientales con una propuesta artística propia. El film de Tsai,
I Don´t Want to Sleep Alone, presenta una vez más una situación de incomunicación y soledad, con una poesía muda conmovedora. Un tercer realizador de Oriente, Hong Sang-soo, presenta en
The Woman on the Beach una historia romántica muy a la Truffaut, brillante. Un film que mueve polémicas es Honor de caballería, del catalán Albert Serra, sobre Don Quijote. Serra es un magnífico director moderno, que narra la saga del caballero andante, pero elige no contar sus aventuras más destacadas sino registrar aquellos momentos de errancia entre las mismas, esos momentos en que Quijote y Sancho cabalgan, pasan sus días y noches sin que ningún suceso notable acontezca. Un film en el que aparentemente no sucede nada, heredero del más clásico western de personajes nómades.
Un intento de armar una guía del próximo Bafici, en el que se presentarán más de 400 títulos entre largos y cortometrajes: además de las mencionadas, y de la sección Trayectorias completa, suenan inevitables las de Jia Zhang-ke, del veterano de Oliveria, la de Kiyoshi Kurosawa. No apta para impacientes, Juventud en marcha, del portugués Pedro Costa. En el amplio panorama del nuevo cine argentino, que como ya es tradicional se presenta en el Bafici, se destacan M, que viene de ganar la Competencia Latinoamericana en Mar del Plata, una investigación de un director joven sobre su madre desaparecida y un cuestionamiento a la actitud combativa de aquella generación; el también premiado El otro; los últimos films de Perrone, de Oliveira César, Sapir, Filippelli, Blaustein, Solanas, Rejtman y Di Tella. Una retrospectiva del genial Jacques Tati, otros nombres que ya han pasado por el Bafici y muchos más, desconocidos, a investigar. Sólo es cuestión de animarse.
Josefina Sartora
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TEXTOS de OTROS
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Juán Ramón Jiménez |
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Si te dan papel pautado, utiliza el otro lado.
El poeta no es un filósofo, sino un clarividente.
“La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se pudiera definir, su definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie(…)" Aforismo 2399
La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos.
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Julio Cortázar |
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DEL “DIARIO DE ANDRÉS FAVA”
Leo, en Apollinaire, esto que le va tan bien a mi niñez:
"Je ne sais pourquoi je l'avais apelé Maldino. Je forgeais des noms pour toutes les choses qui mi frappaient. Une fois, je vis un poisson sur la table de la cuisine. J'y pensais longtemps, me le désignant du nom de Bionoulour."
(Giovanni Moroni.)
Ya sospechaba, de niño, que ponerle nombre a una cosa era apropiármela. No bastaba eso, necesité siempre cambiar periódicamente los nombres de quienes me rodeaban, porque así rechazaba el conformismo, la lenta sustitución de un ser por un nombre. Un día empezaba a sentir que ya el nombre no andaba bien, no era la cosa mentada. La cosa estaba ahí, nueva y brillante, pero el nombre se había gastado como un traje. Al darle entonces una nueva denominación, me probaba oscuramente que lo importante era lo otro, esa razón para mi nombre. Y durante semanas la cosa o el animal o la persona se me aparecían hermosísimos bajo la luz de su nuevo signo.
A un gato que quise tanto lo seguí con cuatro nombres por su breve vida (se envenenó con el cianuro que abuela ponía en los hormigueros); uno era el común, el que le daban todos, y los otros secretos, para el diálogo a solas. A un perro que el clan llamaba Míster yo le llamé Mistirto, y era importante porque entonces había leído Nostradamus de Michel Zévaco y el personaje de Myrtô me rondaba. Así pude objetivarlo mágicamente, y Mistirto era mucho más que un perro.
Y vos has de acordarte, lejanísima, del hermoso animal de blanca piel que encontré para llamarte, y que te gustaba imitar con la caricia, con el recato, con el claro impudor.
Escribir: sucedáneo, sublimación, sustitución… Ya es casi lugar común, lo sabemos de sobra, es decir lo olvidamos. ¿No sería tiempo de analizar mejor esta verdad brillante de la psicología? La verdad es siempre un sistema válido de relaciones. Parece que las relaciones del escritor con sus hormonas, sus complejos y sus trabas, están bien comprendidas en esa verdad que no da una bonita fórmula:
Literatura = Vida sustitutiva.
Pero esta verdad puede haber pasado ya, no porque no lo fuera sino porque las relaciones del escritor con sí mismo y su circunstancia pueden estar modificándose.
Se dice y uno sonríe “El lenguaje me impide expresar lo que pienso, lo que siento”. Más cierto sería decir: “Lo que pienso, lo que siento, me impiden llegar al lenguaje”. Entre mi pensar y yo, ¿se opone el lenguaje? No. Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo.
Ergo no hay otra salida que izar el lenguaje hasta que alcance autonomía total. En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento. Que, claro, ya no es pensamiento sino verbo.
Unilateralidad, monovía del hombre. Se siente que vivir significa proyectarse en un sentido (y el tiempo es objetivación de esa línea única). No se puede sino avanzar por una galería donde las ventanas o las detenciones son lo incidental en el hecho que importa: la marcha hacia un extremo que (desde que la galería somos nosotros mismos) nos va alejando más y más de la partida, de las etapas intermedias Es oscuro y no sé decirlo: sentir que mi vida y yo somos dos cosas, y que si fuera posible quitarse la vida como la chaqueta, colgarla por un rato de una silla, cabría saltar planos, escapar a la proyección uniforme y continua. Después ponérsela de nuevo, o buscarse otra.
Es tan aburrido que sólo tengamos una vida, o que la vida tenga una sola manera de suceder. Por más que se la llene de sucesos, se la embellezca con un destino bien proyectado y cumplido, el molde es uno: quince años, veinticinco, cuarenta la galería. Llevamos la vida como los ojos, puesta de modo tal que nos conforma; los ojos ven el futuro del espacio, como la vida es siempre la delantera del tiempo.
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