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EL
ARTE DENTRO DEL ARTE
Miguel Ángel Morelli
LA
MEDIA NARANJA
Leda Schiavo
DEL
SEGUNDO CUMPLEMILENIOS Y OTRAS ENSALADAS
Roberto E. Rocca
LA
MORENO Y EL ÉNFASIS
Sonia Otamendi
fab4+
EL
ARTE DENTRO DEL ARTE
Le
encargamos la construcción de ocho stands de dos por dos. Rectos, simplotes,
casi abúlicos. Pero “Tito” no pudo con su genio (los artistas nunca pueden
con su genio). Nos devolvió ocho stands de dos
por dos, sí, pero convertidos en una obra de arte. Quiero decir, una
escultura de las suyas, de esas a las que nos tiene acostumbrados este
“Tito” Ingenieri de los Espíritus, señor del soplete, virrey del fierrerío...
Por
la feria del libro pasaron un montón de quilmeños (y no tan quilmeños).
Algunos (la mayoría, hay que decirlo), se entusiasmaron con el material
expuesto, consultaron precios, pidieron consejo y se fueron con su libro bajo el
brazo o bien leyeron de ojito (la crisis, ¿vio?). Otros, como pasa siempre,
aprovecharon para hacer relaciones públicas, intercambiaron besos y elogios y
parecieron no advertir que se trataba de una muestra de libros. Sin embargo, no
sé de nadie que no haya comentado la originalidad de estos ocho stands
devenidos un espectáculo en sí mismos por obra y gracia de nuestro imaginativo
amigo.
Al
lunes siguiente tuvimos que desmontar la exhibición y dejar la sala totalmente
despejada. Éramos un ejército trabajando, pero justo a mí me vino a tocar en
suerte la tarea de arremeter contra la estructura concebida por el escultor.
Amoladora en mano, uno a uno fui desguazando los paneles, quitando soldaduras y
remaches, desabulonando lo bulones tan sabiamente abulonados...
He
oído hablar de lo efímero del arte pero jamás sospeché que sería yo uno de
los cómplices. Para decirlo de una buena vez: esa tarde me sentí un
profanador, un Terminator posmoderno e imperdonable.
Miguel
Ángel Morelli
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LA
MEDIA NARANJA
Usted
que habla de su media naranja, a lo mejor no sabe que la idea le viene de Platón.
Y usted me dirá que cómo puede ser que a punto de entrar en el nuevo milenio,
ese año 2000 de tantos ceros presagiadores de no se sabe qué, sigamos pensando
como Platón. Es que los griegos se las sabían casi todas, son los argentinos
del mundo clásico.
En
El Banquete se expone una teoría según la cual los seres humanos de ahora no
somos más que la mitad de lo que éramos antes de que los dioses nos cortaran
por la mitad. Y por eso andamos siempre buscando el complemento, la media
naranja, ese otro que nos haga sentir enteros. Pasa lo mismo con el amor sexual
que con la amistad: necesitamos estar con el otro para sentirnos completos.
Claro que cuando buscamos al otro, según esta teoría, nos estamos buscando a
nosotros mismos, porque el otro era parte de nosotros y encontrarlo es
re-conocerlo. Y si lo entramos, al amante o al amigo, podemos descansar y
participar de lo divino, participar de la armonía del mundo y de los dioses. A
ver si el año 2000 nos trae un descansito con esos ceros tan sugestivos... ¿y
qué nos dice del 2002, tan capicúa y tan orondo?
Leda Schiavo
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DEL
SEGUNDO CUMPLEMILENIOS Y OTRAS ENSALADAS
¿Cuántos
milenios cumple el mundo (occidental y cristiano)? Evidentemente dos. ¿Pero cuándo?
Ese es el problema...
Un
día le encargaron a un monje cuyo nombre no recuerdo porque vivió hace quince
siglos, que preparara un calendario digno de nuestra civilización cristiana. El
hombre que era bastante sabio, decidió arrancar desde el nacimiento de cristo y
se puso a calcular. Parece que le erró por tres o cuatro años, cosa no
demasiado grave si lo comparamos con los cálculos que otros hicieron respecto
del origen del mundo. En realidad, lo únicos que la tienen clara son los
mahometanos, que arrancan desde el nacimiento del profeta, pero eso no tiene
mucha gracia porque hay datos más fidedignos al respecto
Pero
el tema no es ese. Suponiendo que el arranque fuera exacto ¿cuándo cambia el
milenio? ¿A las 0 horas del 1° de enero del 2000 o del 2001? Resulta que
nuestro monje consideró el año 1 al supuesto primer año de la vida de Cristo.
Y cuando Cristo cumplió un año, empezó el año 2. Esto quiere decir que si
todavía viviera estaría por cumplir este fin de año, mil novecientos noventa
y nueve años y recién cumpliría los dos mil al final del año que viene...
que según el calendario es el 2001.
Matemáticamente
parece evidente que los dos mil años se cumplen el 31 de diciembre del 2000 y
que recién el 1° de enero del 2001 empieza el Tercer Milenio. Pero si nos
venimos equivocando desde hace tanto tiempo ¿tendría sentido corregir el error
a riesgo de malquistarnos con las generaciones que nos precedieron? Tal vez sea
más sabio hacer como los sabios, que cuando descubrieron que el metro patrón,
guardado en el Museo de Pesas y Medidas de París, no era igual a la diezmilésima
parte del cuarto del meridiano terrestre, decidieron que el metro era la
longitud de la barra de platino-iridio que estaba en la vitrina del Museo
¿Está
claro? Me parece que no. No importa, seamos democráticos y brindemos el próximo
31. Si todos estamos dispuestos a hacerlo, ¿por qué no? Además, por más
razones que tenga, el que espere al año que viene, quedará como retardado.
Roberto
E. Rocca
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LA
MORENO Y EL ÉNFASIS
El
niño no es un recipiente para llenar, sino una lámpara para encender. Jean Piaget
He
recibido una comunicación de la Asociación Cultural Mariano Moreno, con
información sobre los logros obtenidos tanto en el Jardín Sietecolores, como
en el EGB, Instituto Esteban Tomero, en la que además, se enuncian los
objetivos de este Proyecto Educativo.
Este
texto, me trajo a la memoria unas palabras de Jean Piaget que leí hace algunos
años donde decía que la principal meta de la educación es estimular la
capacidad de crear, descubrir e inventar, y la segunda, formar mentes capaces de
criticar, verificar, y NO ACEPTAR todo lo que se les propone.
Sintetizando:
que se le enseñe al niño a pensar, para hacer de él un hombre libre.
Pero
hubo dos frases de esta comunicación que me llamaron la atención, y por qué
no decirlo, me conmovieron. Una dice que los resultados se ven en “la alegría
con que nuestros alumnos vienen a la escuela”, y recordé una frase que año a
año escribía como objetivo en mi carpeta de didáctica, por aquellos años en
que era maestra: “Lograr que el niño aprenda con alegría”. Dice también la
comunicación y termina con estas palabras: “Porque seguimos apostando a la
capacidad del hombre a crear, a abrazar una causa, y a construir para sus hijos
un futuro con mayores posibilidades de ser felices”.
Verdaderamente
creo que allí es donde debe ponerse el énfasis, porque el niño que aprenda
con alegría, retendrá ese conocimiento, será un adulto con capacidad de
creación y con una actitud crítica que le permitirá discernir, será libre,
será un adulto feliz.
Sonia
Otamendi
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