a PORTADA

<Nº 09

Diciembre de 1999 - Nº 10

N°11>

 

EL ARTE DENTRO DEL ARTE
Miguel Ángel Morelli

LA MEDIA NARANJA
Leda Schiavo

DEL SEGUNDO CUMPLEMILENIOS Y OTRAS ENSALADAS
Roberto E. Rocca

LA MORENO Y EL ÉNFASIS
Sonia Otamendi

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EL ARTE DENTRO DEL ARTE

Le encargamos la construcción de ocho stands de dos por dos. Rectos, simplotes, casi abúlicos. Pero “Tito” no pudo con su genio (los artistas nunca pueden con su genio). Nos devolvió ocho stands de dos  por dos, sí, pero convertidos en una obra de arte. Quiero decir, una escultura de las suyas, de esas a las que nos tiene acostumbrados este “Tito” Ingenieri de los Espíritus, señor del soplete, virrey del fierrerío...

Por la feria del libro pasaron un montón de quilmeños (y no tan quilmeños). Algunos (la mayoría, hay que decirlo), se entusiasmaron con el material expuesto, consultaron precios, pidieron consejo y se fueron con su libro bajo el brazo o bien leyeron de ojito (la crisis, ¿vio?). Otros, como pasa siempre, aprovecharon para hacer relaciones públicas, intercambiaron besos y elogios y parecieron no advertir que se trataba de una muestra de libros. Sin embargo, no sé de nadie que no haya comentado la originalidad de estos ocho stands devenidos un espectáculo en sí mismos por obra y gracia de nuestro imaginativo amigo.

Al lunes siguiente tuvimos que desmontar la exhibición y dejar la sala totalmente despejada. Éramos un ejército trabajando, pero justo a mí me vino a tocar en suerte la tarea de arremeter contra la estructura concebida por el escultor. Amoladora en mano, uno a uno fui desguazando los paneles, quitando soldaduras y remaches, desabulonando lo bulones tan sabiamente abulonados...

He oído hablar de lo efímero del arte pero jamás sospeché que sería yo uno de los cómplices. Para decirlo de una buena vez: esa tarde me sentí un profanador, un Terminator posmoderno e imperdonable.

Miguel Ángel Morelli

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LA MEDIA NARANJA

Usted que habla de su media naranja, a lo mejor no sabe que la idea le viene de Platón. Y usted me dirá que cómo puede ser que a punto de entrar en el nuevo milenio, ese año 2000 de tantos ceros presagiadores de no se sabe qué, sigamos pensando como Platón. Es que los griegos se las sabían casi todas, son los argentinos del mundo clásico.

En El Banquete se expone una teoría según la cual los seres humanos de ahora no somos más que la mitad de lo que éramos antes de que los dioses nos cortaran por la mitad. Y por eso andamos siempre buscando el complemento, la media naranja, ese otro que nos haga sentir enteros. Pasa lo mismo con el amor sexual que con la amistad: necesitamos estar con el otro para sentirnos completos. Claro que cuando buscamos al otro, según esta teoría, nos estamos buscando a nosotros mismos, porque el otro era parte de nosotros y encontrarlo es re-conocerlo. Y si lo entramos, al amante o al amigo, podemos descansar y participar de lo divino, participar de la armonía del mundo y de los dioses. A ver si el año 2000 nos trae un descansito con esos ceros tan sugestivos... ¿y qué nos dice del 2002, tan capicúa y tan orondo?

Leda Schiavo

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DEL SEGUNDO CUMPLEMILENIOS Y OTRAS ENSALADAS

¿Cuántos milenios cumple el mundo (occidental y cristiano)? Evidentemente dos. ¿Pero cuándo? Ese es el problema...

Un día le encargaron a un monje cuyo nombre no recuerdo porque vivió hace quince siglos, que preparara un calendario digno de nuestra civilización cristiana. El hombre que era bastante sabio, decidió arrancar desde el nacimiento de cristo y se puso a calcular. Parece que le erró por tres o cuatro años, cosa no demasiado grave si lo comparamos con los cálculos que otros hicieron respecto del origen del mundo. En realidad, lo únicos que la tienen clara son los mahometanos, que arrancan desde el nacimiento del profeta, pero eso no tiene mucha gracia porque hay datos más fidedignos al respecto

Pero el tema no es ese. Suponiendo que el arranque fuera exacto ¿cuándo cambia el milenio? ¿A las 0 horas del 1° de enero del 2000 o del 2001? Resulta que nuestro monje consideró el año 1 al supuesto primer año de la vida de Cristo. Y cuando Cristo cumplió un año, empezó el año 2. Esto quiere decir que si todavía viviera estaría por cumplir este fin de año, mil novecientos noventa y nueve años y recién cumpliría los dos mil al final del año que viene... que según el calendario es el 2001.

Matemáticamente parece evidente que los dos mil años se cumplen el 31 de diciembre del 2000 y que recién el 1° de enero del 2001 empieza el Tercer Milenio. Pero si nos venimos equivocando desde hace tanto tiempo ¿tendría sentido corregir el error a riesgo de malquistarnos con las generaciones que nos precedieron? Tal vez sea más sabio hacer como los sabios, que cuando descubrieron que el metro patrón, guardado en el Museo de Pesas y Medidas de París, no era igual a la diezmilésima parte del cuarto del meridiano terrestre, decidieron que el metro era la longitud de la barra de platino-iridio que estaba en la vitrina del Museo

¿Está claro? Me parece que no. No importa, seamos democráticos y brindemos el próximo 31. Si todos estamos dispuestos a hacerlo, ¿por qué no? Además, por más razones que tenga, el que espere al año que viene, quedará como retardado.

Roberto E. Rocca

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LA MORENO Y EL ÉNFASIS


El niño no es un recipiente para llenar, sino una lámpara para encender.
Jean Piaget

He recibido una comunicación de la Asociación Cultural Mariano Moreno, con información sobre los logros obtenidos tanto en el Jardín Sietecolores, como en el EGB, Instituto Esteban Tomero, en la que además, se enuncian los objetivos de este Proyecto Educativo.

Este texto, me trajo a la memoria unas palabras de Jean Piaget que leí hace algunos años donde decía que la principal meta de la educación es estimular la capacidad de crear, descubrir e inventar, y la segunda, formar mentes capaces de criticar, verificar, y NO ACEPTAR todo lo que se les propone.

Sintetizando: que se le enseñe al niño a pensar, para hacer de él un hombre libre.

Pero hubo dos frases de esta comunicación que me llamaron la atención, y por qué no decirlo, me conmovieron. Una dice que los resultados se ven en “la alegría con que nuestros alumnos vienen a la escuela”, y recordé una frase que año a año escribía como objetivo en mi carpeta de didáctica, por aquellos años en que era maestra: “Lograr que el niño aprenda con alegría”. Dice también la comunicación y termina con estas palabras: “Porque seguimos apostando a la capacidad del hombre a crear, a abrazar una causa, y a construir para sus hijos un futuro con mayores posibilidades de ser felices”.

Verdaderamente creo que allí es donde debe ponerse el énfasis, porque el niño que aprenda con alegría, retendrá ese conocimiento, será un adulto con capacidad de creación y con una actitud crítica que le permitirá discernir, será libre, será un adulto feliz.

Sonia Otamendi

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