a PORTADA

<Nº 79

Diciembre 2006 — Nº 80

verano07>


EL NOVIO ARGENTINO
Graciela Reyes

DE DOS POSIBILIDADES
Fernando Anguita B.

HUMANOS, DEMASIADO HUMANOS
Miguel Ángel Morelli

TRES INTERTEXTOS AVENTURA
Roberto E. Rocca

ALGUNAS NOVELAS PARA EL VERANO
Leda Schiavo

ONCE CATORCE
Néstor Tellechea

DESDE LA BUTACA:
La hora del DOCUMENTAL
Josefina Sartora

BREVES
Liliana Guaragno

OTROS:
Benedetti / Matto de Turner

fab8

EL NOVIO ARGENTINO

Es un producto de exportación: no se consume en el país. Pero se lo puede encontrar muy fácilmente por el ancho mundo, porque la producción es grande. Después del tango, que ahora todo el mundo conoce, hasta en Vietnam —está por salir un libro titulado "Milonga, a Seismology", escrito por la vietnamita Mong Lan *—, después del tango y después de Maradona, por quien me han preguntado taxistas de todas las naciones árabes, mis tintoreros coreanos y mis alumnos europeos, rusos, turcos y japoneses, el producto argentino más famoso es el novio argentino, marca registrada en la literatura desde que Paloma Picasso iba al Café de Fiore con el suyo.

Cuando alguna amiga, mirándome de manera inquisitiva y a la vez acusatoria, me cuenta que su hija o su sobrina tiene un novio argentino, yo suspiro. "Dios, ¿tan mal piensas de tus compatriotas?". "No", replico majestuosamente, "los novios argentinos no son compatriotas míos". Eso es mentira, como todos saben, pero lo que quiero decir es que no asumo responsabilidad por el novio argentino de la hija o sobrina de mi amiga, condenada a llorar amarguísimamente y a odiar al novio argentino por el resto de su vida.

Son de toda edad. No siempre son porteños, pero lo parecen. Tienen mucho talento, ya sea para las artes o para las ciencias o para la vida en general, y en especial para la conversación, y ese talento se les acrecienta al dejar su país: es un efecto del viaje. El nuevo público no acobarda al novio argentino, todo lo contrario, lo inspira: su vida anterior se vuelve fascinante, él se siente fascinante.
El novio argentino no es poeta, pero sabe hacer versos. Es un experto seductor, es adorable, y esa sonrisa y esa mirada tan intensa, Dios, quién se resiste. Descubre enseguida que su manera de hablar arrastrada, su modo de decir "yo", su uso de "vos" en lugar de "tú", son instrumentos de eficacia mortal: el argentino, bien usado, es la variedad más erótica del castellano.

Como todo gran impostor, en el fondo es auténtico: tiene realmente una neurosis y ha visitado mucho al psicoanalista, ama a su mamá más que a ninguna otra mujer, pero le gustan todas y también esa que está seduciendo, y ambiciona grandes cosas. Todo eso es tan verdad como su yeísmo rehilado: no necesita fingir mucho, le basta ser como es y añadir conversación, chamuyo, miradas, ilusiones, muchas ilusiones retrospectivas y prospectivas. Las mujeres lo adoran. Es tan diferente, tan atento, tan elegante y tan fino. Incluso los viejos panzones y fracasados, en su papel de novios argentinos, son encantadores.
No exhibe su superioridad, pero la deja caer cada tanto, al pasar, no sea que lo confundan. Cuando decide separarse, dice las cosas más crueles, y nunca deja de mencionar el temor al falo o la mediocridad intelectual de la mujer nunca realmente tan amada y ahora detestada. Una vez que acaba de pisotearla, sacude su cola de pavo real y se va suspirando, porque él sufre mucho también.

El novio argentino es un maestro de la impostura, pero la impostura es bella y hasta necesaria. Lo que no quieren muchas mujeres es un tipo común y corriente, decente y bueno pero anodino, previsible y opaco, y encima del mismo pueblo. Esas mujeres se expondrán a cualquier sufrimiento por tener a su lado a un hombre diferente y superior, que las mantenga en suspenso, que las llene de ternura, aunque mienta un poco. Las mujeres tienen una tolerancia especial para la mentira. Mientras esto sea así, seguirá habiendo novios argentinos.
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véase: monglan.com/poetry

Graciela Reyes

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DE DOS POSIBILIDADES

Mientras los dirigentes políticos dicen y hacen decir a sus ministros mentiras, no importa de qué tamaño, la ciudadanía se alinea en tres bloques: una gran parte (a) se muestra confiada y, por tanto, ajena a la manipulación, otra (b), de similar cuantía, resignada y desencantada, mientras un resto (c), poco significativo, clama su descontento o su desesperanza donde puede. Es bien conocida la sentencia de Maquiavelo, "gobernar es hacer creer". Si tal cosa funcionó cuando la difusión de las ideas era lenta, a nadie le puede extrañar que hoy el "hacer creer", el engañar a todo cristo como sea, siga siendo la fórmula básica para conservar el poder.
Pero no es la velocidad de transmisión de los mensajes el componente único de su eficacia. Se produce la paradoja de que su instantaneidad les dota de la máxima fugacidad y en consecuencia son sustituibles en un soplo. Más aún, rizando el rizo, hasta pueden simultanearse dos mensajes contradictorios. Véase el ejemplo:

"El líder de Al Qaeda en Irak anuncia que 12.000 luchadores y otros 10.000 muyahidin están a la espera de ser equipados para inmolarse"
"Kofi Annan (saliente mandatario de la ONU) preside la reunión de líderes europeos que preconiza la Alianza de Civilizaciones".


Aún en el caso de que los lectores más avispados lleguen a detectar el sutil enmascaramiento que consiste en colocar a un representante universal avalando la imposible alianza con gente que sólo espera reunir armas y bagajes para destruir Occidente, la idea "tranquilizadora" anidará en sus mentes. El "retraso" del próximo magno atentado reforzará esa idea; ahí nace el provecho de la mistificación. Pero lo cierto es que tal retraso no es producto de alianza alguna, sino del esfuerzo superlativo de los centros de inteligencia policial. Por ejemplo, el MI5 británico no parece fiarse de planteamientos especiosos: ha puesto 4,5 millones de cámaras en funcionamiento continuo para detectar acciones sospechosas, anticiparse a amenazas concretas y abortarlas.

No es posible ponerle fecha al momento en que el equilibrio entre los bloques (a) y (b) dejó de oscilar entre valores recuperables, pero es fácil constatar que el abrumador crecimiento de (a) empieza a producirse en el último tercio del siglo XX. Por entonces confluyeron dos cambios sociales: el adelanto sostenido de las jubilaciones y el acceso femenino a puestos de gran responsabilidad. Al solaparse estos cambios se insuflaron fuerza mutua.la posibilidad de Houellebecq Que el crecimiento del bloque manipulable lo haya facilitado la suma de mujeres y hombres jóvenes es lógico, y nada dice en contra ni de unos ni de otras. Precisamente la posibilidad de buenos gobiernos futuros (que no mientan) reside en las mujeres. Por supuesto en las que van alcanzando el poder político por sus méritos, y no por prestar o haber prestado a los "jefes" servicios especiales. El reemplazo del poder masculino es invasivo, afecta uno por uno a todos los estamentos y funciones. No podía suceder de otra manera desde que la mujer pudo exhibir sin riesgos su superioridad sexual.

La literatura, como siempre, va un paso por delante de la realidad. El grupo (c), citado al principio, está compuesto de todo tipo de activistas, algunos periodistas y, selectivamente, de muchos escritores, aunque de éstos sólo se llegue a escuchar la voz de unos pocos. Para despedir aquí el primer sexenio del siglo XXI, pergeñé estas líneas. Lo hice tras sortear numerosas contradicciones en la prensa y de leer la novela (cuarta) de Michel Houellebecq: «La posibilidad de una isla»; en ella está la clave para sintonizar con lo que antecede. Si la sintonía fracasa, será porque el lector ha encontrado en los argumentos de Michel la interpretación hedonista que puede hacerle feliz a lo largo de todo 2007... ¡Enhorabuena entonces!

Fernando Anguita B.

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HUMANOS, DEMASIADO HUMANOS

Porque sí, porque las conozco y sé de su seriedad a la hora de emitir juicios, y porque además las considero dos magníficas escritoras, y encima dos buenas amigas, de fierro como se decía antes, hace un par de meses he puesto en manos de Beatriz Piedras y Liliana Guaragno los originales del poemario que a menos que me arrepienta, —uno nunca sabe—, habrá de pasar a ser mi último despropósito literario (último por el momento, que no póstumo, entiéndaseme, porque no está en mis planes morirme sin haber publicado antes un montón de cosas que tengo pendientes todavía); en fin, chicas, sean implacables, les dije, péguenme duro, sin piedad, y a fe ciega que mis amigas —por esta vez al menos— han decidido hacerme caso en un todo: en lugar de mis orgullosos, magníficos, majestuosos originales, me han devuelto un montón de paginitas subrayas con rojo sobre rojo por aquí y por allá, llenas de mataduras, correcciones, tachaduras, impugnaciones y otras sentencias tan contundentes que me bastó verlas a vuelo de pájaro para comprender que yo no acababa de cometer ninguna genialidad, como creía, sino más bien un librito tirando a flojo (¡otro más!): sincero sí, hecho con el corazón sí, pero nada que tengan que agradecerme mañana ni el mundo ni la posteridad, porque —recién ahora me doy cuenta— uno escribe pensando siempre en el mundo y en la posteridad, pero en su propio mundo y en su propia posteridad, no la de los otros, ni siquiera el mundo y la posteridad de las buenas amigas, esta gente que porque lo quiere bien a uno le dice sin anestesia ni pizca de maldad: esta idea, fijáte vos, no está nada mal, pero la expresás como la mona, y esta otra en cambio está bien dicha pero es hueca, no dice nada, y si querés más este tercer poema está escrito por una bestia y encima no expresa ninguna idea, ni estúpida ni inteligente, ni buena ni mala, ninguna, nada de nada...

No crea el lector que estas líneas son mi descarga, mi catarsis, mi dulce y secreta venganza por la feroz paliza recibida; muy por el contrario, mis palabras pretenden ser ni más ni menos que un homenaje a la amistad, la buena amistad, la desinteresada, la de estas Beatriz y Liliana que si bien no me castigaron de la manera en la que exagero más arriba (y no porque no lo mereciera, pero la indulgencia es acaso otro nombre del afecto), me han puesto ahora en el papel de su deudor: les debo un poema como Dios manda y una corrección de último momento, pues he pensado que tal vez no deba titular a mi librito "Humanos casi humanos", como lo había hecho en un principio, sino "Humano demasiado humano", aun cuando Nietzsche me enjuicie por plagio.

Miguel Ángel Morelli

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TRES INTERTEXTOS AVENTURA

DE TERROR
Ciertos personajes —Buffalo Bill, el Zorro, Juana de Arco, Flash Gordon, Drácula— aparecen con frecuencia en el cine. Mina lo sabía, pero enojada con su prometido porque no la invitó y orgullosa consigo misma por haberse atrevido a ir sola, devolvió la sonrisa al elegante señor mayor que se sentó a su lado, sin advertir siquiera la excesiva longitud de sus caninos.

REQUIEM PARA UN DINOSAURIO
Después, poco a poco, se fue disolviendo en la realidad cotidiana y la cama se pobló de alrededores. La silla de caño galvanizado y tapizada en plástico rojo, que jamás hubiera pintado Van Gogh. La bombita eléctrica, que hubiera evocado a Guernica si no fuera por esa horrible pantallita de pergamino trucho que la Rosita (pobre, con todo amor) había puesto sin preguntarle nada; y la Rosita misma, a quien ya no le cabía el diminutivo, que se acercaba chancleteando con la sonrisa gastada y el mate lavado del fracaso cotidiano. El talento de Augusto Monterroso sin que él se enterara siquiera, había eternizado aquél momento, fugaz y único, en el que todavía existía la otra realidad.

CHUANG TZU (CONCLUSIÓN)
Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre. Tanto le preocupó el dilema que ni comer ni dormir pudo hasta que lo llevaron ante un famoso curador. Informado éste de la situación, aseguró de inmediato que el soñar era privativo de los humanos. Luego emprendió una larga y laboriosa justificación de su aserto. Chuang Tzu, que estaba agotado, se quedó dormido y al punto salió volando.

Roberto E. Rocca

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ALGUNAS NOVELAS PARA EL VERANO

Una novela del joven escritor peruano Santiago Roncagliolo recibió el premio Alfaguara 2006 y es bastante buena. Se llama "Abril rojo" y trata sobre el terrorismo de Sendero luminoso y el terrorismo de estado, más la corrupción, ingredientes bien dosificados de esta novela negra que se presenta como un thriller. Lo mejor de la novela no es el hilo argumental sino la perspectiva del narrador, un fiscal ingenuo y de confusa psicología que, sin conseguirlo, quiere imponer las ordenanzas y la ley en Ayacucho, la zona del Perú donde hubo más acciones terroristas. La parodia y el sarcasmo que surgen de esta confrontación entre la letra de la ley y la realidad representada y su choque inexorable hacen agradable esta novela en la que Roncagliolo cultiva el grotesco light.

De ninguna manera incurra en el error de comprar la novela de otro peruano, el ilustre Mario Vargas Llosa, que perpetró "Travesuras de la niña mala", en la que el narrador va encontrando a la misma mujer en diferentes escenarios y cae irremisiblemente en sus redes. Es una novela absolutamente prescindible y meramente comercial (perdone usted los adverbios en mente pero se me caen de los dedos), tan lamentable como la del querido Gabo, que sucumbió a "Historia de mis putas tristes" el año pasado. Le puedo recomendar en cambio Tres lindas cubanas de Gonzalo Celorio, autor mexicano de raíces cubanas, quien borra los límites entre ficción y realidad al introducir datos autobiográficos en la narración. Celorio expresa su amor por la isla, por su literatura y la revolución con una mirada crítica que no cae en la complacencia ni en la diatriba. La saga familiar —las tres cubanas son las tías y la madre del narrador— se entremezcla con la saga que abarca el último siglo de la historia de Cuba.

Tanto la chilena Isabel Allende como la mexicana Laura Esquivel han publicado este año novelas históricas sobre figuras femeninas de la conquista española. Laura Esquivel en "La Malinche" trata el controvertido personaje indígena que fue intérprete de Hernán Cortés. La novela se propone reconstruir la psicología de esta mujer quien, después de haber sido esclava de los aztecas, se transforma en sujeto activo de la conquista y se convierte en símbolo del mestizaje.

Isabel Allende, en "Isabel del alma mía" eligió como protagonista a una española, Isabel Suárez (1507-1580), que se embarcó hacia el Nuevo Mundo para encontrar a su marido, encontrando en cambio un nuevo amor e infinitas aventuras al acompañar a Pedro de Valdivia en sus viajes de conquista y fundación del reino de Chile. La novela, narrada en primera persona, pone de relieve la valentía y singularidad de esta mujer que no ha pasado a la historia como par de su amado Pedro de Valdivia sino como figura oscurecida por su condición femenina.
En el Río de la Plata, el veterano escritor David Viñas publicó "Tartabul", una novela carnavalesca de difícil lectura, tanto por las múltiples historias que se cuentan y la dificultad para reconocer a los personajes como por los diferentes niveles de lengua en que está escrita. Es una novela de vanguardia a la vez que política, ya que intenta reconstruir, mediante el diálogo, momentos claves de la historia argentina, en especial de la siniestra década del 70, que el autor sufrió en carne propia.. Viñas dedica el libro, cuyo título completo es "Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX" a sus dos hijos desaparecidos. A fines del 2005 se publicó la novela póstuma del escritor uruguayo Mario Levrero, titulada "La novela luminosa", uno de los escritores a los que Angel Rama calificó de "raro". Está organizada en su parte central como un diario y hecha de fragmentos, unidos por misteriosas correspondencias y en los que se hace participar al lector de la lucha con la creación. Muy en la tónica rioplatense, Levrero se convirtió en un escritor de culto para lectores iniciados. Quizás la contrapartida de Levrero en el lado argentino del Río de la Plata sea Marcelo Cohen quien publicó una voluminosa novela titulada "Donde yo no estaba" en la que se dan cita tanto el delirio verbal como el argumental, cimentados en el talento literario del autor. Al libro le falta un poquito así para ser uno de Cortázar o de Bolaño, y sobre todo es demasiado largo y muy caro, pero quién sabe a qué cielos literarios llegará el autor.

Y bueno, ahora encuentra en librería "Por quién doblan las campanas" de Hemingway en edición de bolsillo, una buena manera de recordar los 70 años del inicio de la guerra civil española.
Feliz verano, queridos lectores.

Leda Schiavo

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ONCE CATORCE

Querido misterio difícil:

Antes trataba de encontrar una verdad poética en lo que no veía... Ahora ya no... Prefiero mirar con algunas preguntas que me surge hacerle, por ejemplo a ciertas formas inventadas por el hombre, como es tu caso... Sol que somete su propia luz a la existencia carnosa del lenguaje. Igual a como lo hace el viento en el océano; con la intención de que cada cuerpo de caja de signos que haga para navegarte, pueda ser hermosamente sentida con timidez... por el oído sensible de la voz ¿Y cuando el agua de la boca ensambla letras y empiezo a suponer que estoy frenando algo irrecuperable, por estar surcando lo que no pensaba encontrar, gracias al uso que le doy a la velocidad que toman las palabras emergentes de la tinta; transformadas en otro tipo de brújulas confiables a lo que persigo lograr escribiendo...? Oírte en esos precisos instantes ¿qué es? ¿Sal de oscuridad mal escuchada, o suspiros prometedores y después decepcionados por mí, desde mi sangre? ¿Qué es; qué soy, qué somos mis expectativas aceleradas y yo, esperándote mientras te busco escribiendo? ¿Solamente oleadas de sílabas que se suben dos y tres veces más alto a su propio sonido que el resto de las once pautadas de antemano? ¿También y más que nada otro secreto necesario de la libertad escrita, o soledad que se resuelve con independencia del que la necesita con mucha y milagrosa precisión inexplicable? ¿Tuve y tengo que seguir fracasándote en forma infinita para poder dejar atrás todas estas preguntas?...
En fin, a esta altura de mi vida, creo que del intento de merecer tus catorce viajes de silencio mágico, sin llegar a sufrir ni una sola duda, ya no voy a poder salvarme...

"Passa la nave mia colma d`obblio..." (1)
... es una necia diligencia errada / es un afán caduco y, bien mirado / es cadáver, es polvo, es sombra, es nada... " (2)
"... Todo nos dijo adiós, todo se aleja / La memoria no acuña su moneda. / Y sin embargo hay algo que se queda / y sin embargo hay algo que se queja..." (3)
"...Sigue tu estrella en tantos desengaños; / que quien no los creyó sin duda es loco, / ni hay enemigo vil ni amigo cierto / pues has pasado los mejores años, / ya para lo que queda, pues es poco, / ni temas a la mar ni esperes puerto." (4)

1 - Francesco Petrarca. El verso dice: "Pasa mi nave, colmada de olvido..." traducción de Oreste Frattoni.
2 - Sor Juana Inés de la Cruz.
3 - Jorge Luis Borges.
4 - Lope de Vega.

Néstor Tellechea

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DESDE LA BUTACA: La hora del DOCUMENTAL

Mientras la ficción atraviesa un período de pobreza, el cine documental vive un momento de vibrante vitalidad y repercusión. El fenómeno no es exclusivo de nuestro país: el documental está globalmente en auge, y llega a las salas comerciales con mayor frecuencia. Desde diversos orígenes, en los últimos meses han llegado a las salas excelentes documentales como Tarnation, Capturando a los Friedman, La pesadilla de Darwin y La verdad incómoda.
Durante la crisis de 2001 surgió en Argentina el documental "de urgencia" que registraba los movimientos populares que se estaban viviendo en el país. Tranquilizados los ánimos, esa llama encendida siguió ardiendo sin la virulencia de entonces, pero se afirmó, llegó a otros ámbitos, multiplicó las miradas y objetos de observación. Recientemente hemos visto los documentales argentinos Detrás de la vía, Caballos en la ciudad, Opus y el notable Pacto de silencio.

Carlos Echeverría es un investigador arriesgado y profundo, que lleva sus pesquisas hasta los rincones más inesperados y las vuelca con preciso profesionalismo en el cine documental. Hijo de un argentino y una descendiente de alemanes, creció en Bariloche y en 1987 realizó la película más valiente de la década, Juan, como si nada hubiera sucedido, una investigación acerca del único desaparecido de su ciudad, y sobre la indiferencia de la sociedad. Echeverría innovó entonces el género, al ser uno de los primeros documentalistas argentinos en borrar límites entre ficción y documental. En Pacto de silencio vuelve a investigar este lado oscuro y nada turístico de su ciudad, a través de una investigación detalladísima sobre el exilio del nazi Erich Priebke y radiografía de la comunidad alemana de Bariloche. Priebke fue capitán de la Gestapo en Italia, en momentos en que la resistencia al opresor mata a 33 miembros de las SS alemanas. Hitler ordena eliminar 10 italianos por cada alemán muerto, y es así como juntan indiscriminadamente 335 detenidos. El 24 de marzo de 1944 son conducidos a unos túneles en las afueras de Roma, las Fosas Ardeatinas, donde los matan de un tiro en la nuca. Priebke tuvo a su cargo la verificación de las listas de prisioneros, y ultimó por lo menos a dos de ellos. Antes de la peor masacre llevada a cabo en Italia, había ordenado detenciones y trabajos forzados, y se había encargado del trasladado a más de 1.000 judíos italianos al campo de concentración de Dachau. En 1948 huyó de Italia a Argentina con su familia y se instaló en Bariloche, integrándose a la importante comunidad alemana, muy comprometida con el régimen nazi. A mediados de los ´80 deviene presidente de la Asociación Cultural Argentino-Alemana y como tal, el rostro de la colectividad y director la Comisión Directiva de la Escuela Alemana. Desde allí, se formaba a las nuevas generaciones en la tradición de sus mayores. Era imposible que se ignorara que el director de su escuela era un ex oficial de las SS. Se había establecido un pacto de silencio que le permitió gozar del máximo poder, con la complicidad de toda una comunidad. Hasta que en 1994 se conoce internacionalmente que la ciudad había albergado durante más de cuarenta años y dado poder a un criminal de guerra. Entonces, Italia pide su extradición y Priebke fue condenado a cadena perpetua, que hoy cumple en prisión domiciliaria, a los 93 años.

Echeverría articula el relato de esta historia de manera fascinante, yendo y viniendo en el tiempo y también en el espacio, recogiendo información en Argentina, Alemania, Italia y Chile. Se vale de valiosas filmaciones caseras y familiares, propias y de otros residentes de origen alemán, que registran el crecimiento de Bariloche y las fiestas de la comunidad germana, en las que la figura de Priebke adquiere una presencia destacada. El film presenta permanentes contrastes entre las imágenes documentales de los horrores de la guerra y la vida relajada de Bariloche, con sus fiestas, concentraciones alemanas, adiestramiento físico de los jóvenes y deportes de nieve. El largo film está narrado en primera persona, pues Echeverría lo concibe parte de su propia experiencia como integrante de ese cuerpo social, a pesar de que tenga clara su condición de argentino. Incluye escenas ficcionalizadas que narran su pasado y sus recuerdos de ese grupo humano y de ese personaje.
El director trata de comprender la sociedad a la que perteneció, que produjo el encubrimiento de éste y otros criminales. En su investigación chocó con el silencio de los directivos de la colectividad, pero logró entrevistar a sus contemporáneos, quienes de una y otra manera vivieron pasados similares al suyo.

Algunas de estas revelaciones resultan casi escalofriantes, al comprobar en qué medida se construyó una isla social en la que algunos de sus miembros hoy siguen sosteniendo una ideología genocida, que pareció derrotada hace más de medio siglo.

Josefina Sartora

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BREVES

INCENDIO

La mujer se va quemando porque tiene la piel seca y el sol está muy fuerte, la ropa molesta. Arde. También arde por dentro. Tira el cigarrillo porque se está quemando, su garganta, su vientre. Humea desde dentro. Camina una, dos, tres, seis cuadras. Ya empieza a formarse desde su boca saliendo, como desde una lámpara de Aladino, un humo azul, y luego, pequeñas combustiones rojas brillan desde sus poros . Aumenta el calor. Al fin cae, cae envuelta en llamas. Ya se oye la sirena de los bomberos. Ella no veía nada, pero alguien la vio a ella, incendiada.

AGUA

No dejó de lloviznar en un mes. A veces garuaba. Otras, apenas microscópicas gotitas. El hombre se fue impregnando de agua. Se disolvió.

REVELACIÓN

La mujer supo que el deseo de estallar, de no saber nada con el mundo y saltar por la ventana, se lo había pasado a la hija. Era ella a la que se le había cubierto la piel de un vello oscuro, la que quería despeñarse de la altura del alféizar de la ventana, la que fue atendida por médicos famosos hasta terminar en una curandera que solucionó sus problemas-. Habían pasado años. Y cuando la madre cargó con la culpa insoportable, sintiendo el tiempo irreversible, y la imposibilidad de ningún acto para salvarse de su desdicha y culpa, murió pidiendo perdón. ¿A quién? A ese dios oscuro. Claro.

Liliana Guaragno

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TEXTOS de OTROS


Mario Benedetti

 

Olegario no sólo fue un as del presentimiento, sino que además siempre estuvo muy orgulloso de su poder. A veces se quedaba absorto por un instante, y luego decía: "Mañana va a llover". Y llovía. Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba: "El martes saldrá el 57 a la cabeza". Y el martes salía el 57 a la cabeza. Entre sus amigos gozaba de una admiración sin límites.

Algunos de ellos recuerdan el más famoso de sus aciertos. Caminaban con él frente a la Universidad, cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible, y dijo: "Es posible que mi casa se esté quemando". Llamaron un taxi y encargaron al chofer que siguiera de cerca a los bomberos. Éstos tomaron por Rivera, y Olegario dijo: "Es casi seguro que mi casa se esté quemando". Los amigos guardaron un respetuoso y afable silencio; tanto lo admiraban.

Los bomberos siguieron por Pereyra y la nerviosidad llegó a su colmo. Cuando doblaron por la calle en que vivía Olegario, los amigos se pusieron tiesos de expectativa. Por fin, frente mismo a la llameante casa de Olegario, el carro de bomberos se detuvo y los hombres comenzaron rápida y serenamente los preparativos de rigor. De vez en cuando, desde las ventanas de la planta alta, alguna astilla volaba por los aires.

Con toda parsimonia, Olegario bajó del taxi. Se acomodó el nudo de la corbata, y luego, con un aire de humilde vencedor, se aprestó a recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

***

Clorinda Matto de Turner (Lima)

 

Juana Manuela Gorriti nació en la provincia de Salta, el 15 de junio de 1819, en una familia de militares, hombres de la iglesia y abogados. A pesar de eso, y quizá por poseer un carácter fuerte e independiente y ser dueña de una gran imaginación, desafió los prejuicios de su tiempo y logró hacerse un lugar en las letras. Además de su labor periodística, sus biografías y cuentos de muy buena prosa, publicó el libro "Cocina ecléctica" donde recopiló diversas recetas que nos remiten a aquellas comidas que en el siglo XIX, -cuando no se conocía el colesterol-, ingerían nuestros ancestros, y de las que ahora podremos evocar olores y sabores.

En el prólogo dice:
"El hogar es el santuario doméstico; su ara es el fogón; su sacerdotisa y guardián natural, la mujer. Ella, sólo ella, sabe inventar esas cosas exquisitas, que hacen de la mesa un encanto, y que dictaron a Brantôme el consejo dado a la princesa, que le preguntaba cómo haría para sujetar a su esposo al lado suyo:
-Asidlo por la boca.
Yo, ¡ay! nunca pensé en tamaña verdad. Ávida de otras regiones, arrojéme a los libros, y viví en Homero, en Plutarco, en Virgilio, y en toda esa pléyade de la antigüedad, y después en Corneille, Racine; y más tarde, aún, en Châteaubriand, Hugo, Lamartine; sin pensar que esos ínclitos genios fueron tales, porque -excepción hecha del primero- tuvieron todos, a su lado, mujeres hacendosas y abnegadas que los mimaron, y fortificaron su mente con suculentos bocados, fruto de la ciencia más conveniente a la mujer. Mis amigas, a quienes, arrepentida, me confesaba, no admitieron mi mea culpa , sino a condición de hacerlo público en un libro. Y, tan buenas y misericordiosas, como bellas, hanme dado para ello preciosos materiales, enriqueciéndolos más, todavía, con la gracia encantadora de su palabra".

SOPA TEÓLOGA

Allá va, para figurar en la anunciada "Cocina Ecléctica", la más rica y sustanciosa confección que haya salido de manos de cocinero. Parte integrante de las suntuosas comilonas con que los Padres Agustinos, de Lima, festejaban a los huéspedes invitados a sus conferencias teológicas, ha tomado el nombre de éstas.
Se compone de caldo hecho con carne de pavo, de gallina, pichones, vaca, cordero, cabeza y patas de ídem, y un puñado de garbanzos: todo esto, con sal al paladar, cocido a fuego lento en una olla con tapa.

Se pondrán previamente en la sopera, trocitos de pan cortados en forma de dados, y fritos en grasa de puerco o en mantequilla; zanahorias, alverjas verdes, repollo (todo esto, cocido de antemano en caldo aparte); cebollas remojadas en sal con agua caliente. Además, todos los menudos de las aves con que se ha hecho el caldo: hígados, corazón, mollejas y hueveras, se picarán en menudos trozos, añadiendo rebanadas de huevos duros.
Sobre todo esto, se verterá el caldo, bien hirviente, y vuelta a tapar la sopera, se la dejará reposar diez minutos, y se sirve.

Este nutritivo alimento, en el que la fracción líquida es tan fortificante, robustecería el cerebro de aquellos ínclitos varones, para investigar las nebulosas de esa ciencia -de nombre tan santo, y sin embargo tan vana- y revolotear, cual moscardones sin comprenderla, en torno de la eterna luz: - Dios.-

Entre tanto, ruégote que hagas uso, tú, de este poderoso agente de vida, para que pueda, conmigo, volver a verte esta Lima que te ama y te echa de menos.

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Todo delSUR

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