a PORTADA

<Nº 53

Junio 2004 — Nº 54

N° 55>


COSAS DE HOMBRES
Miguel Angel Morelli

LAS DOS CARAS DEL LENGUAJE
Graciela Reyes

DOS CUENTOS
Roberto Enrique Rocca

SADE EN IRAK
Leda Schiavo

DE CABEZAS RECTORAS Y ACHICHINQUES
Fernando Anguita B.

POR LA RESISTENCIA INTELECTUAL
Federico Pablo Blanco

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COSAS DE HOMBRES

a Fernando Anguita B

— ¿Me quiere decir cómo caranchos jue que vino a parar a esta piojera, mi amigo?

— Pues como llega todo el mundo a cualquier parte: me han traído a estos lares los vientos del destino, que de ésta y no de otra manera es como nos suceden las cosas. Los hombres, verá usted, somos un sueño al que el viento empuja a su antojo, y de allí la suerte o la desgracia de cada quién.

— Pues con suerte o sin suerte ya me estoy maliciando que en algún momento me les tendré que volver a hacer perdiz a la milicada. Y si es gustoso puede olvidarse del mostrador y la caña y venirse conmigo, que asegún veo no es usted hombre de quedarse quieto en un lugar por mucho tiempo.

— ¡Más quisiera yo que volver a las andanzas, razón que han sido de mi vida! ¡Sentir rodar la tierra bajos los cascos de mi cabalgadura, poner rienda hacia un punto del horizonte y marchar como quien viaja detrás de una quimera..! Años ha, supe andar bien montado y hasta tuve mi fiel escudero, pero ahora los huesos se me han puesto a la mala, verá usted, y todo lo que deseo es un poco de sosiego. Aunque sea en estos páramos, tan lejos de mi tierra.

— Alguna vez yo también podré dejar de juir, y si Dios quiere hasta habré de juntarme con los hijos. Pero parece cosa señalada que tarde o temprano tendré que rumbear pa´ el desierto, porque en estos pagos no hay más que cepo pa´el criollo que les ha caido en disgracia.

— No es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no yéndoles nada en ello.

— Ya lo sé, patrón, pero a estas alturas les debo dos muertes, aunque ninguna por capricho. Primero fue un moreno y dispués otro pobre diablo al que ni yo mesmo sé por qué. Usted lo ha dicho: somos como esas hojas que el viento arría.

— Pues ande usted con cuidado, que ayer vino una partida con un tal Cruz al frente, y no sería raro que cuando caiga la noche esté de regreso.

—Jué pucha, como a perro cimarrón lo rodean a uno.

— Pues vaya usted con prudencia, amigo mío?

Miguel Angel Morelli

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LAS DOS CARAS DEL LENGUAJE

Volvía a casa, manejando el coche bajo una lluvia intensa y entre rayos frecuentísimos que hacían firuletes y moños en el cielo, y recordé con sobresalto que ya era 21 de mayo y no había mandado la nota de junio a la Agenda, ni había elegido el tema todavía. Entonces pensé que mi cerebro estaba siempre hablando entre sí, que nunca le faltaba tema. Ahora mismo, pensé, mi cerebro está recibiendo información de mis sentidos, está atento a la vez a la lluvia, a los rayos, al tráfico, al coche, a la radio que transmite noticias horrorosas, y todo, lo no lingüístico y lo lingüístico, lo procesa rápidamente. Para poder procesarlo, traduce las informaciones visuales, auditivas, olfativas, a un lenguaje único, y por eso puede asimilarlas, combinarlas entre sí y con otras que están en la memoria, sacar conclusiones, hacerme actuar (frenar, esquivar un charco). Mi cerebro recibe, ordena, selecciona y archiva en la memoria, y además de eso me permite, gracias al lenguaje externo, público, comunicar mis pensamientos a otros.

Decidí escribir la nota sobre esta doble comunicación: la interna del cerebro, la externa entre unas personas y otras. Ambas son posibles gracias al lenguaje. El lenguaje tiene dos caras: es interno, mental, y externo, público. Las unidades del lenguaje mental son los conceptos, y las del lenguaje público las palabras. Lo interesante es que ambos lenguajes, o ambos aspectos del lenguaje, no tienen correspondencia exacta: palabras y conceptos no se corresponden exactamente, uno a uno.

Para empezar, hay palabras, como aquí, yo, mi, que, aunque tienen significado, carecen de contenido conceptual. A estas palabras solamente el contexto les da un contenido. La expresión mi libro puede querer decir "el libro que escribí", "el libro que compré", "el libro que te presté", etc. Otras palabras tienen significado conceptual, pero es muy poco determinado, y solamente en el uso adquieren sentido completo. Lejos, por ejemplo, puede indicar distancias muy distintas, su significado es cambiante. Lo mismo sucede con alto, con difícil y con cientos de otras.

Hay también palabras polisémicas, como banco ("banco Nación", "banco de la cocina", "banco de niebla"). Y hay palabras que no aparecen como polisémicas en el diccionario, pero que tienen varios significados distintos entre sí, según el contexto. El verbo cortar, por ejemplo. La acción de cortar es muy distinta en "corté el césped" y "corté la torta". Sucede que la mayoría de las palabras pueden utilizarse para decir varias cosas distintas, porque hay más cosas que expresar que palabras específicas para hacerlo: hay más conceptos que palabras. Las teorías más influyentes de la lingüística cognitiva sostienen que en realidad las palabras de una lengua rara vez quieren decir una sola cosa estable, definitiva y específica, ya que todas pueden adquirir significados diferentes, en distintos grados. Según estas teorías, las palabras son más bien indicaciones para que el oyente las interprete según la situación, incluso las que no son polisémicas. Un buen ejemplo es cansado. Parece un concepto estable, que todos podemos definir. Sin embargo, su significado varía mucho, un poco o sutilmente con cada uso: no es lo mismo estar cansado para limpiar la casa que estar cansado para lavarse los dientes.

Nuestros pensamientos son muchos, y algunos muy complejos, y para expresarnos debemos sacar partido de un número reducido de palabras. El oyente debe reconocer nuestra intención, lo que queremos decir, y computar los datos del contexto para enriquecer lo que las palabras expresan por sí mismas, que suele ser vago. El hablante guía, el oyente hace inferencias. Es un baile difícil, y lo notable es que lo podamos bailar tan bien, aunque a veces nos pisemos los pies.

¿Cómo nos arreglamos para comunicarnos bien, incluso cuando no tenemos las palabras adecuadas? Eso lo veremos en la próxima nota.

Graciela Reyes

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DOS CUENTOS

EL PECADO DE LA CARNE (Fábula gastronómica)

Eva era bichera. Mucho antes de la historia del árbol, recogió un perrito y un gatito. Todas las mañanas ponía en la puerta un tazón de leche fresca y los cachorros se alimentaban. El gato ronroneaba y el perro movía la cola y los tres estaban contentos. A veces los cuatro, porque Adán, que salía tarde a recoger los frutos, porque eran muy abundantes; se quedaba un rato jugando con ellos.
Pasó el tiempo y un día los animalitos dejaron de crecer. Mientras el caballo y la vaca de Adán, ahítos de pasto edénico, prosperaban; ellos languidecían.
Hasta el día en que la mujer vino bailando, con la manzana en la boca y él, que todavía no sabía, vislumbró un lechón al horno y atacó.

El perro y el gato, fuera del paraíso, no volvieron a comer juntos. Gordos y felices. se las arreglaban cazando bestezuelas del campo.


RECONTRAVENGANZA

Ella piensa: "Por un estúpido sentimentalismo, Afrodita lo ayudó a inventar la mujer objeto. Hecha para él, a su medida, sin darle a la pobre ninguna posibilidad de elegir".
Y dale con el martillo y el escoplo para extraer de la piedra ese irrisorio Pigmalión que será su venganza: patizambo, ventrudo, calvo, con los brazos tendidos y la sonrisa estúpida. ¡Y solo, porque no habrá de hacerle compañera!
Su obra maestra está concluida y la escultora parodia unos pasos de danza, para arrojarse luego, riendo a carcajadas, en los brazos del mármol.
Entonces interviene Zeus y la transforma en estatua.
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de «Cuentos mínimos»

Roberto Enrique Rocca

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DE CABEZAS RECTORAS Y ACHICHINQUES

No sé que es más preocupante, si la evidencia de que el hombre es para el hombre mucho más dañino que el lobo, o el reconocimiento de los expertos de que la tortura es inútil a efectos "prácticos".
Un torturado, aunque sea culpable de un delito, puede quedar exculpado si su resistencia física y mental lo sostiene. Un inocente frágil confesará lo que sea y será condenado. El marqués de Beccaria lo dejó escrito de manera parecida en 1764. En menos de un lustro Dei delitti e delle Pene barría Europa y alcanzaba los confines de Rusia, suministrando a Catalina II más de cien "argumentos" para la primera Instrucción Legislativa que tuvo su país.

Ahora, 240 años después del libro de Beccaria, leo en un periódico: "si se tortura a una persona, acabará diciendo lo que quiera el interrogador."
Los ciudadanos de todo el mundo hemos sido invitados a contemplar, "a todo color", las imágenes de seres humanos degradados hasta la humillación absoluta por otros seres humanos uniformados. Si califico a estos otros seres por su vestimenta es para dejar claro que sus acciones eran (y son) producto de una cadena de mando que, por lógica elemental, pretende un logro, un objetivo, una utilidad, un fin. Es decir, las cabezas rectoras de la cadena uniformada no aprendieron una sola palabra de los argumentos del libro. Quiero pensar que nunca lo leyeron, porque si lo hicieron habré de concluir que sus acciones fueron (y son) gratuitas y, lo que es peor, que volverán a las andadas.

Es obvio que no hacía ninguna falta recurrir a Beccaria para desautorizar las prácticas infamantes. Las leyes internacionales están ahí. Los "Derechos Humanos", enunciados y repetidos, llenan a diario la boca de parlamentarios e instituciones civiles de todo el mundo: ¿sirvió, sirve o servirá para algo su enunciación?
Amnistía Internacional cuenta año tras año, y hasta cuantifica, la triste realidad.

Algunos hombres torturaron a sus semejantes desde el principio de los tiempos y otros seguirán haciéndolo hasta el final de los tiempos. Los peores hombres son quienes lo hacen desde la impunidad porque su patente de corso ha sido sellada en las alcantarillas del poder.
Mas para mandar torturar hacen falta acólitos, achichinques. Y la cuestión es si cualquier ser humano corriente puede convertirse en eso. La pregunta no es inquietante aunque lo parezca; la respuesta sí lo es porque en más de un libro especializado está contestada afirmativamente. Los hombres y las mujeres, en mayor o menor grado, con matices que siempre tratan de ser exculpatorios, somos capaces de cualquier cosa. El lugar y la circunstancia son determinantes, pero lo fundamental es el adoctrinamiento. Y la doctrina se imparte a la espalda de una iglesia cristiana, de una escuela coránica o de un cuartel. Cualquier reducto sirve, camuflado o no. Todos los programas siguen el procedimiento de enajenar a los aprendices hasta que en sus mentes no queda lugar para otra cosa, hasta que han sustituido "pensar" por "obedecer".

A quienes hemos tenido la suerte de no haber sido adoctrinados de esa manera nos conviene tener presente la observación de Vizinczey: Hasta que se ha leído a Dostoyevski no se comprende del todo cuán monstruosamente estúpidos y retorcidos pueden ser los seres humanos.

Fernando Anguita B.

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SADE EN IRAK

Lo más sorprendente de las fotos que nos regalaron los soldados norteamericanos no es que nos hagan enterar del salvajismo de las tropas, ni que se las quiera hacer pasar como casos de obediencia debida, ni que los supuestos libertadores del pueblo irakí, victima de la crueldad de Saddam Hussein, hayan incurrido en semejantes orgías de sadismo.

En todas las guerras se cometen atrocidades semejantes, porque la guerra hace del hombre un animal salvaje. Lo que pasa es que nosotros, como Tomás llamado Dídimo, necesitamos ver para creer. La imagen visual es más convincente que cualquier razonamiento. Para mí, lo sorprendente y casi increíble es que esas fotos se hayan divulgado y hayan sido aceptadas como auténticas con la rapidez con que se hizo. Lo que primero nos deja perplejos es el por qué de las fotos.

¿Por qué, para qué, para quién esas poses obscenas, ese derroche de vulgaridad, esas sonrisas del placer de humillar?

Yo no creo que los soldados se sacaran las fotos para adornar un día el living de su casa, ni para mostrarlas a los amigos y familiares. Solo puedo pensar en dos opciones. Una, que las fotos iban a ser comercializadas; a venderse, por ejemplo, a las redes de pornógrafos sádicos mayormente aburridos que necesitaran un poco de exotismo. La otra, que algunos soldados, cansados de esta guerra que se ha vuelto tan pesadillesca como la de Vietnam, decidieran vengarse del Estado Mayor, hacer esas fotos espantosas como una manera de salir del infierno cuando antes.

De paso, han envilecido aun más esa guerra vil, y el envilecimiento avanza en círculos concéntricos de los que las autoridades escaparán si pueden.

Leda Schiavo

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POR LA RESISTENCIA INTELECTUAL

En estos días se han levantado, de la programación del canal oficial, dos programas culturales. El descargo que hicieron las autoridades por este hecho, fue que se trataba de ciclos elitistas.

Este dato es completamente circunstancial, pero me dispara la siguiente pregunta, ¿desde cuando el arte y la cultura son actividades elitistas en sí mismas? O tal vez sería mejor reformularla así, ¿no es el hecho de sacar dos programas culturales del aire, el contribuir a que la cultura se vuelva una actividad cerrada y exclusiva para unos pocos que tienen dinero y acceso a diferentes tipos de actividades de esta índole?. Lógicamente que sí (no voy a desarrollar el argumento de mi respuesta ya que basta con remitirse a textos míos anteriores.

El propósito de este escrito es hacer un llamado de resistencia intelectual, ya que, por si alguien aún tenía dudas, la argentina populista y fascistoide sigue viva y goza de buena salud. Es evidente y pornográfico el proceso de idiotización sistemático al que se somete al pueblo, se destruyen las escuelas públicas, se elimina de los medios de comunicación todo vestigio de pensamiento crítico y se privatizan las universidades (o en el mejor de los casos siguen siendo gratuitas pero con horarios de cursada que hacen imposible para cualquier trabajador llevar adelante una carrera).

Dicho esto, tomemos conciencia de que cada libro que leemos, cada texto que escribimos, cada reflexión y cada debate que realicemos, son actos de resistencia. Pero no alcanza con la resistencia pasiva, debemos acercarnos a los centros culturales, a los centros barriales y a todo lugar donde aún sea posible expresarse y ejercer el pensamiento crítico, para y desde la comunidad. Sólo de esta manera podemos frenar el avance de los siniestros de siempre que, con nombres nuevos, pero con intenciones viejas, siguen oprimiendo al pueblo.
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N. de la E.
Sobre el cierre de este número se supo que vuelven a la pantalla de Canal 7 los dos programas de los que habla Federico en la nota de tapa. Es una buena noticia.
Sabemos que fueron muchas las voces que se levantaron contra esa medida y el hecho de que se preste oídos, es una buena señal.
De todos modos lo peligroso es que haya existido la decisión anterior, y sin duda, debemos resistir.

Federico Pablo Blanco

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Todo delSUR

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