a PORTADA

<Nº 77

Octubre 2006 — Nº 78

N° 79>


MARCHA POR LA EMBA
Convocatoria

DEL QUIJOTE DE SEPÚLVEDA
Miguel Angel Morelli

EL SABER INTRANSITIVO
Graciela Reyes

TURISMO AVENTURA
Roberto Enrique Rocca

LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA
Leda Schiavo

DE ALGO MÁS QUE UN TIMO
Fernando Anguita B.

H2O, LENGUAJE
Néstor Tellechea

MONSTRUOS
Claudio L. Pérez

LA ESCUELA, ¿LEE MÁS?
Alicia Silva Rey

DESDE LA BUTACA:
Catarata de estrenos argentinos
Josefina Sartora

OTROS
Alberto Salas / José
Durand

fab9

MARCHA POR LA EMBA
3 DE OCTUBRE :: 17:30 hs

Salimos de la EMBA (Sarmiento 625 entre Rivadavia y Alem- Quilmes)

Después de 85 días  de resistencia (que se cumplen el día de la marcha), los estudiantes de la EMBA hemos decidido en asamblea dar nuevamente un gesto al municipio, suspendiendo la permanencia pacífica.
A cambio exigimos el compromiso público y por escrito de:

  • la refacción y reacondicionamiento del edificio.
  • la derogación de la ordenanza nº 10436 modificatoria del estatuto
  • sanción y castigo a los agresores de los estudiantes y hechos ocurridos el 14 de agosto de 2006.
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DEL QUIJOTE DE SEPÚLVEDA

En Sevilla, y tal vez para mitigar los tormentos que prodigan catre malo y calabozo infame, cierto convicto de poca importancia, un tal Miguel de Cervantes Saavedra, urde historias extrañas. Conjetura, por ejemplo, que alguien pueda perder el juicio de tanto sumergirse en esas novelas de caballería en boga a principios del siglo XVII. Y que, en su desvarío, el pobre diablo no alcance a distinguir la diferencia entre sueño y realidad. Así Cervantes imagina que el bueno de Alfonso Quijano imagina que el bueno de don Quijote sea capaz de decir maravillas como las que siguen: "Esta es la verdadera historia de mi tragedia: mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia" (Capítulo XXIX). Queda claro: para el héroe de Lepanto las andanzas de su noble criatura condensan toda la tragedia humana.

Cuatro siglos más tarde, Borges me habrá de confesar que Pierre Menard escribió el Quijote para olvidarse de Cervantes. Le creí en su momento y le creo ahora. Porque a diferencia del poeta manchego, que se dejaba seducir por la inspiración, Menard tuvo que haber luchado a brazo partido contra su antecesor. Tanto que su personaje fue capaz de decir maravillas como las que siguen: "Esta es la verdadera historia de mi drama: mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia". Para Menard, resulta obvio, su Quijote fue apenas la parte visible de otro drama: el suyo propio.

Hace unos días, nuestro afamado Sepúlveda conmovió el mercado editorial argentino con el espectacular lanzamiento de su propio Quijote. En el acto, llevado a cabo en un hotel céntrico, no faltaron los canapés, el buen champagne, los amigos de los suplementos dominicales y el crítico de turno, encargado de los elogios de rigor. "Sepúlveda ha logrado darnos, alejándose tanto de Cervantes como de Menard, una versión más humanizada, más creíble de hidalgo caballero" -aseguró el catedrático. Y enseguida subió la apuesta: "Vean si no cómo escribe maravillosamente en el capítulo XXIX de su obra: Esta es la verdadera historia de mi vida: mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia. Aquí ya no hay tragedia ni drama. Aquí se impone la farsa como resignificación del sujeto posmoderno dentro de los márgenes evanescentes de lo intertextual".

Desde esa noche consagratoria, en algunos bares de la calle Puán "el Quijote de Sepúlveda" ya forma parte del canon, como es natural.
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N. de la E.: Sepúlveda es un artista multifacético que, como bien recordamos,
obtuvo hace poco un importante premio en escultura

Miguel Angel Morelli

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EL SABER INTRANSITIVO

Mi amigo don Marcelo, que ya ha pasado los noventa bien pasados, es un sabio. Sabe muchas cosas: es experto en griego y latín, en indoeuropeo, en lenguas comparadas antiguas y modernas, en historia, en arte, y además tiene interés por todo. Él podría decir aquella frase tan famosa: "Humano soy, y nada de lo humano me es ajeno".

Lo llamo en cuanto llego a Madrid, y me invita siempre a comer, para retomar la conversación. La comida, en Madrid, empieza a las 2 o 3 de la tarde, y puede durar hasta las 6. Solemos encontrarnos en un restaurante tradicional, cuya especialidad son los arroces: jugosos, cremosos o secos, con mariscos de todo tipo. Los olores de las salsas y las cigalas suntuosas en sus lechos de arroz son placeres unidos, para mí, a charlas sobre la guerra del Peloponeso, la caída de occidente o el destino del mundo.

Es muy divertido don Marcelo, porque un sabio no puede ser aburrido, salvo que sea un sabio menor, de esos pesados. El otro día encontró en el menú una palabra francesa a la que faltaban unos acentos, y comentó que solamente a los franceses, con la lengua complicada que tienen, se les ocurre complicarla más, distinguiendo con acentos las vocales abiertas y las cerradas. Qué ocurrencia, decía. También observó al pasar que el ruso es una lengua más interesante que el latín, y que basta ver que tiene seis casos funcionales, y el latín clásico solamente cuatro. Le gusta escandalizarme. Muchas de las cosas que aprendí de él las aprendí escandalizándome: me descoloca, como hacen los buenos maestros.

Don Marcelo es feliz, y me dijo por teléfono que iba a explicarme por qué en la comida. Así lo hizo, entre bocado y bocado de arroz con mariscos. La felicidad de don Marcelo proviene de la paz consigo mismo, de su vida llena de afectos, y también de lo que él llama el saber intransitivo. Dice que antes, cuando era joven, sabía "cosas". Ahora ha olvidado algunas de esas cosas, dice, pero mantiene el saber. ¿Qué saber? El saber intransitivo. Es un saber que no se aplica a cosas (no es transitivo), sino que es una condición de la mente: ser capaz, gracias a todo lo estudiado antes, de seguir, la mente, curiosa y dispuesta al conocimiento, atenta, interesada. Para don Marcelo lo importante no es aprender, sino estudiar. Lo aprendido es la ganancia (nada desdeñable), pero lo que vale es el estudio, que lleva a encontrar nuevas relaciones entre las cosas, a distinguir lo que es importante de lo que no lo es. El saber intransitivo es un estado de bienestar intelectual, es pura actividad.

Aristóteles dice, en un hermoso párrafo del libro X de la Ética Nicomaquea, que la vida es actividad, y que toda persona que desea vida, desea el placer de ejercitar sus facultades sobre los objetos que más ama: el placer completa la actividad, y consecuentemente la vida, y el placer de la actividad es el placer propio del ser humano, del que es, dice Aristóteles, "supremamente feliz". Don Marcelo es feliz porque sigue sintiendo el placer de ejercitar sus facultades, aunque le falle la memoria y el cuerpo sea cada vez más frágil. No sabe tantas cosas como antes, quizá, pero sabe saber, y sabe que sabe saber.

Ejercitar nuestras facultades sobre aquello que nos gusta las letras, la naturaleza, la música, el arte de preparar arroces, lo que sea es el más humano de los placeres (en el sentido de que no tienen ese placer nuestros primos los chimpancés, por ejemplo). No hace falta ser sabio para disfrutar de esa predisposición de la mente al estudio, que tenemos todos, más o menos cultivada. Si el cerebro se mantiene sano, ejercitando nuestras facultades podemos vivir bien, activamente, hasta el fin de la vida. Lo que hemos sabido nos predispondrá a querer seguir sabiendo. El saber (o el placer) intransitivo de mi amigo Marcelo es una condición de la mente y es un deseo, el deseo de vivir.

Graciela Reyes

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TURISMO AVENTURA

Era una noche más Londres que nunca. La niebla fría, pesada y viscosa, impregnaba todo. Sentí que la calle me atraía con violencia, y dejando familiares y amigos en el cálido vientre del hotel, me interné en las sombras.

Caminé y caminé entre formas intemporales y fantasmagóricas, y me alejé del centro para perderme por callejas tenebrosas. De pronto me estremecí. Pensé que en esas mismas calles, en noches como ésta, Jack el Destripador acechaba a sus víctimas. ¿Merodearía aún el ominoso fantasma?

En ese instante creí oír cerca unos pasos sigilosos y vislumbré a pocos metros una figura confusa. La curiosidad superó el miedo y me acerqué. Una muchacha pelirroja, demasiado poco vestida para esa noche, me invitó con su sonrisa estereotipada.

La acorralé contra la pared y mi mano se deslizó en el bolsillo del abrigo hasta que los dedos se cerraron sobre la navaja.
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de «Cuentos mínimos»

Roberto Enrique Rocca

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DE ALGO MÁS QUE UN TIMO

El libro lo dejó en mis manos un familiar que conoce bien mi pasión por la lectura; pasión que él comparte pero sin tiempo para leer por placer, no digamos para dedicarse a descubrir autores al azar. Pasaron unos días, pero no muchos. Había terminado a la par el impresionante "Tala" de Bernhard y la última advertencia que Lovelock "grita" a los poderes fáctico-políticos para retrasar (si aún fuera posible) la venganza de Gaia. Iba a tomar la relectura de "La educación sentimental", compañera de interregnos entre autorías de más moderna garra, cuando displicente me puse a hojear el libro. Tras su título de resonancia hortera, "El creacionismo ¡Vaya timo!", encontré el subtítulo escondido, "carta a un crédulo", y éste sí me pareció una tentación sugerente. En menos de tres sentadas terminé las 150 páginas.

Nunca pensé que los acontecimientos de la semana inmediata a mis sentadas pudieran rebasar los argumentos que desparrama Ernesto Carmena, un licenciado en Biología también empeñado en otras ocupaciones científicas. Los acontecimientos los conocemos todos: se iniciaron el día 12, cuando el Papa denunció en Ratisbona que algunos científicos siguen tratando de demostrar que Dios es "inútil" para el hombre. Si su acusación se hubiera quedado ahí y, sobre todo, si el nombre de Mahoma no hubiese entrado en liza, la noticia no habría remontado el estatus ordinario de información fugitiva: el Papa seguiría por su lado y los científicos como siempre, sin preocuparse demasiado de que Benedicto atacara explícitamente los fundamentos ya sólidamente establecidos de la "teoría de la evolución", a la que esta vez calificó sin rodeos de irracional. Pero el discurso papal cobró efervescencia cuando tachó de lo mismo, de irracional, la defensa de la fe con la violencia y sacó del baúl de los olvidos el diálogo de Manuel II con un erudito persa. La primera de las reacciones que siguieron, la de Ali Bardakloglu máximo responsable de Asuntos Religiosos de Turquía, sobrepasó lo esperable al interpretar que las palabras del Pontífice cristiano podrían esconder la "mentalidad de las cruzadas".

viñeta de EL MUNDO Una monja ametrallada, iglesias de confesiones cristianas incendiadas, evangélicas y ortodoxas (¡toda la cristiandad en el mismo saco!), efigies de trapo y cartón del Papa ardiendo..., lograron enseguida la rendición, la rectificación expresa de Benedicto que, cuando esto escribo, tildaban todavía de insuficiente. No valen aclaraciones ni disculpas de que todo ha sido una mala interpretación: se le exige al Papa que pida perdón.

Que la situación no era y no es para tomársela a la ligera, lo confirmaba el artículo «Choque de civilizaciones»* del filósofo Eugenio Trías. Plenamente conciliador, recomendaba a las religiones relevantes de nuestro mundo ecuménico que se esforzasen en "descubrir sus núcleos de coincidencia", pero terminaba con la advertencia de que "sería espantoso reeditar a escala global, y en plena era atómica, una guerra de religiones como la que asoló Europa en el siglo XVII". Esa llamada de alarma al extermino potencial de todo bicho viviente ha debido alcanzar, de momento, hasta las mentes trastornadas de los educadores de suicidas. Además, haber humillado al Papa, y mantenido en pantalla durante días esa "victoria" a escala universal, es un regalo que los sabios ulemas seguirán aprovechando. Mientras nos dure el respiro, recomiendo encontrar un hueco para la lectura del libro del "timo" que he citado al comenzar. Sorprenderá a quienes hayan olvidado los fundamentos de la selección natural, pero podrán remozarlos y cuestionarse la cáscara más estereotípica de viejas convicciones. Cuestionar nuestras propias creencias es la ventaja irrenunciable que tenemos los ciudadanos occidentales, justo lo que no pueden soportar los "otros".
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* periódico «EL MUNDO», 15 de setiembre de 2006

Fernando Anguita B.

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LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA

La política en Estados Unidos y en el mundo en general se está poniendo cada vez más surrealista. Bush logra con sus discursos confundir no sólo a los ciudadanos, sino a la oposición inteligente. Borra los límites semánticos de las palabras haciéndolas entrar en contacto con campos semánticos inusitados. Por ejemplo, tira la palabra islamofascista, o la palabra coerción y la frase "una serie de procedimientos alternativos de interrogación" -en vez de tortura- y logra hacer entrar a todos en una especie de carnaval discursivo del que nadie sale limpio. Mientras se discute en el Congreso nada menos que la legalización de la tortura, la suspensión del habeas corpus y la redefinición de los principios de las Convenciones de Ginebra, Bush distorsiona el lenguaje, va y viene sobre las ideas, se contradice, crea una distancia entre el significante y el significado que no soñaron los seguidores de Derrida. Derrida, como su discípulo Bush, muestra que el lenguaje está mudando constantemente, que un texto no tiene un mensaje fijo y unificado y que las intenciones de los autores en el discurso no pueden ser aceptadas incondicionalmente.

Entonces, Bush un día dice que en los Estados Unidos no se tortura y otro día pide al Congreso que defina y autorice los "métodos alternativos" de coerción.

No sé si Derrida soñó alguna vez que su mejor seguidor iba a ser un presidente de los Estados Unidos. Tampoco creo que Chomsky, el célebre lingüista del MIT , haya nunca soñado que Hugo Chávez iba a ser su mejor propagandista. La vida te da sorpresas. Después del flamígero discurso del presidente electo de Venezuela en las Naciones Unidas, en el que habló del demonio Bush y recomendó la lectura de Hegemonía o supervivencia: la búsqueda de Estados Unidos para lograr el dominio mundial, de Noam Chomsky, el libro batió el record de ventas en este país del norte y logró colocarse entre los diez libros más pedidos. El ensayo del intelectual y politicólogo norteamericano es de 2003 y critica por igual a los dos partidos que se reparten el poder, el demócrata y el republicano, ya que en política exterior, como cualquier observador inteligente sabe, han actuado de la misma manera, a pesar de que en los medios de comunicación se los presenta enfrentados. La estupidez humana es inconmensurable. Para defender al Papa Benedicto a quien se le ocurrió extemporáneamente citar a gente del siglo XIII para caracterizar al profeta Mahoma y armar la de dios es cristo - Aznar, el ex premier español, dijo, con esa inteligencia que lo caracteriza, que por qué el Papa tenía que disculparse si nunca los árabes se habían disculpado de haber invadido España y haberse quedado ocho siglos. ¿Lo puede creer?

Dígame, amigo, vecina, usted que tiene cierta materia gris, puede entender que gente como esta esté o haya estado dirigiendo los destinos del mundo? La verdad, dan ganas de bajarse del barco.

Leda Schiavo

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MONSTRUOS

Los relatos populares son ricos en la descripción de monstruos de variada funcionalidad. El Familiar, perro negro de gran tamaño, a veces sin cabeza, otras con una víbora enroscada al cuello, de gran presencia en los cañaverales y muy utilizado por la oligarquía azucarera para hacer desaparecer a peones que osaban pedir mejores condiciones de vida o de trabajo; el Caá Porá, enorme fantasmón que fuma una pipa construida con un cráneo y una tibia humanas, que captura a los peregrinos y se los devora chupándoles la sangre, a veces montado en un pecarí se dedica a ahuyentar cazadores furtivos; la Mulánima, una mujer condenada por su falta de pudor a convertirse en una mula que arroja fuego por la boca y mata a los transeúntes a dentelladas y coces, y otras muchas bestias que causan similar espanto si uno anda solo, por los campos o los bosques, en noches oscuras.

Otros, fuera del registro de lo popular, causan igual temor o nos suscitan similares reflexiones de orden moral (El Golem, por Borges, y sus otros seres imaginarios; los monstruos de Rodolfo Wilcock; etc.). Hubo monstruos que acompañaron los avances de la ciencia (Como la criatura del Dr. Frankestein arrojada a la vida por la recién descubierta electricidad) y otros que, de una u otra manera, ejemplificaron la soledad y la marginación de seres diferentes asaltados por el amor o la pasión casi humanos (King Kong, el Conde Drácula, etc.). Si uno los ve desde lo literario, el monstruo es un personaje propio de la literatura fantástica, la desmesura, lo sobrenatural, la transmutación, son sus modos "naturales" de manifestarse.

Para el realismo, lo monstruoso es un dilema que no cabe en sus estrategias (información, redundancia, codificación). Sin embargo nuestra realidad cotidiana ha vuelto a llenarse de monstruos. Bastó que el lugarteniente de Camps, el comisario Miguel Etchecolatz se sentara, por fin, en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de la ciudad de La Plata, con su gran cruz colgada al cuello, para que los monstruos reaparecieran y comenzaran su macabra tarea. Bastó escucharlo citar los evangelios y confesarse un hombre que había defendido los principio de dios en la tierra para que las calles se llenaran de monstruos, figuras que no podemos precisar y que pueden lucir diferentes y engañosas apariencias y que, parece, ya cobraron en Jorge Julio López, un albañil de 76 años que testificó en su contra, la primera de sus víctimas recientes.

Ninguno de nuestros llamados por la aparición con vida de López será escuchado por estos seres que sólo tienen de humano la apariencia. Encarnan el mal sin atenuantes, llano y sin metáfora, sin cuento, sin literatura.

Claudio L. Pérez

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H2O, LENGUAJE

Explícita y suave al pronunciar su nombre en idioma castellano. Elemento esencial desde siempre. Permanente tesoro descuidado del mundo. Llueve, y apegada al ángulo recto que forman el cordón de la vereda y la calzada, discurre con una ondulación que representaría un emblema de la transparencia sonora. Anchura, velocidad, longitud e intensidad, hermanadas al símbolo metafórico de un poema natural, muy parecido, pero insustituible por otro, en el que el mar o un río, hacen y rehacen sus distintos estados de movimiento como si en realidad supiesen que solamente así, es capaz de expresarse la profundidad exacta de sus existencias.

De este modo es cuando nuestra presencia frente a este fenómeno, se transforma directamente en una mirada auditiva. Reflejo indecible de la vida cantada, miro la fluidez con que se alternan los ritmos que va generando, y a medida que callo más y más a mi propio silencio, la frescura tenue o livianamente movediza del aire acechado, provoca el comienzo de una línea de palabras que en mí mismo, aunque casi sin mí, enuncia la razón espontánea de su nacimiento...

Sea porque algunas partes de la música que generan sus apariciones mágicamente engarzadas, brillen gracias a la intervención indispensable de la luz, o porque el gris perlado de la gotas desprendidas de su cuerpo, queden por un instante suspendidas en el espacio vacío, dejando la sensación de que estuvieran hablándolo; antes de sumarse nuevamente a la masa de su estado original, la cosa es que hay oportunidades en las que, por ejemplo, el viento mojado se hunde en su propia estampida, después de haber desmigajado en mi fantasía los cambios algodonosos de las nubes; enturbia la copa de los árboles. Doblega las varillas del paraguas. Roza e inunda con su incesante regreso el cerramiento leve de mis párpados y ya, prácticamente ajeno a las inseguridades, me hace decir... Poesía... Una clase de agua, que por algo persiste...

Néstor Tellechea

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LA ESCUELA, ¿LEE MÁS?

Julieta, de ocho años, entró a la Biblioteca de la escuela y dejó sobre mi escritorio este libro hecho por ella. "Léelo" dijo. Y se fue. Ahora yo querría compartir con ustedes el texto de Julieta.

"Había una vez una noche en que un nene llamado Tomi fue a la biblioteca y encontró un pasadizo secreto y encontró casi un millón de libros de brujería y agarró un libro que decía sobre zombies, que los podía despertar a los zombies de la muerte y entonces hizo el hechizo y lo hizo en el cementerio de Talsirbaña y entonces vio cómo se levantaban los zombies y él corrió a avisarles a todos pero los zombies lo perseguían pero ya era muy tarde ya lo habían agarrado. Sólo la hermana lo vio y ella sabía cómo ir a la biblioteca y buscar el pasadizo secreto. Y lo encontró pero lo único que faltaba era el mismo libro, se iba a fijar en todos los libros y lo encontró, tenía que decir el conjuro rápido, los zombies se acercaban a la ciudad y dijo ¡patas de iguana! Y vio cómo los zombies se iban hacia el cementerio y al fin se terminó esta larga noche. Fin."

N. del E.: La ortografía ha sido corregida

Julieta es lectora. Como toda buena lectora, escribe. Como toda buena lectora, ella sabe que leer es dar sentido, inventar, imaginar. Y dado que imaginar es subvertir la visión del mundo que nos ha sido impuesta, Julieta elige un punto de vista propio para narrar desde otras lecturas previas: la de su vida, en primer lugar; la de las historias de terror que le narra su abuela materna (re- escritura); la de películas que ve en la tele; la de otros relatos leídos o escuchados. Y acerca de esto que estaba diciendo de subvertir, por la imaginación, la visión del mundo que nos ha sido impuesta, escribiendo-leyendo otro mundo desde la propia mirada, voy a ensayar una lectura alegórica del cuento de Julieta.

Desde el pasadizo secreto de una Biblioteca lo oculto-escamoteado de la cultura a la que solo los iniciados (adultos con poder o menores intrépidos) pueden acceder, un libro "de brujería" confiere a unos niños el poder detentado por aquellos adultos que imponen a los menores su visión del mundo: el poder de quienes monopolizan y administran el saber. Ese poder, robado como el fuego a los dioses por un niño inexperto que ha leído mal un libro prohibido engendra zombies. Pero una niña, su hermana, "que sabía cómo ir a la Biblioteca", libera la ciudad de los peligrosos zombies de condicionadas mentalidades; y puede hacerlo porque es una lectora de verdad. Como auténtica lectora, sabe dónde y cómo localizar una información específica (en este caso, de vida o muerte); interpretarla adecuadamente ("y dijo: ¡patas de iguana!"); y accionar sobre la realidad, modificándola ("y al fin se terminó esta larga noche").

La escuela lee más cuando logra que todos sus alumnos se incorporen a la cultura escrita.
La escuela lee más cuando puede asegurar que los chicos seguirán siendo lectores y escritores más allá de la escuela. La escuela lee más cuando Julieta escribe un texto donde también somos capaces de leer los fantasmas de una cultura que fragmenta y distorsiona el acceso al saber de los sectores subordinados de la sociedad. Si Julieta puede sentir (al escribir, al leer), si cada uno de nosotros puede sentir al escribir, al leer, que hay una posesión del mundo toda vez que a uno empieza a concernirle el estado y la transformación de sí mismo, de los otros y de las cosas, entonces, en ese caso, sí, la escuela lee más.

Alicia Silva Rey

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DESDE LA BUTACA:
Catarata de estrenos argentinos

Durante la segunda parte del año la pantalla argentina se presenta agitadísima, con varios estrenos por semana. Esto sirve para comprobar que la nueva corriente de realizadores se renueva día a día, aportando películas para todos los gustos. Van algunas cápsulas orientadoras en un panorama muy amplio.

Algunas creaciones provienen de una generación anterior:
El camino de San Diego, de Carlos Sorín, nos trae un Sorín en caída con respecto a sus previas Historias mínimas y la última y fallida El perro. En esta suerte de híbrido entre la ficción y el documental, traslada sus historias de personajes populares, con artistas no profesionales, de la Patagonia a la Mesopotamia, para revisar los mitos argentinos. Forzada, con un guión inconsistente, una road movie de peregrinaje con toda gente buena, que revisa las creencias populares: las videntes, el gauchito Gil y toda su parafernalia devocional, y el mayor santo argentino, Diego Maradona. A través de tus ojos, de Rodrigo Fürth: melodrama familiar que transcurre en Nueva York, debido a exigencias de la producción. A pesar de ciertas inverosimilitudes del guión (una pareja va a Estados Unidos por un tratamiento de diabetes y operación, que piensa pagar con una tarjeta sin fondos), su principal virtud es contar con un Pepe Soriano sabiamente contenido en su papel, sin caer en sus habituales excesos dramáticos.

Del nuevo cine argentino:
4 mujeres descalzas, de Santiago Loza, resultó una decepción para quienes habíamos admirado su anterior Extraño. Tan conversada como silenciosa era aquella, explora el mundo de la mujer, con variaciones sobre la soledad, la tristeza, la muerte, la solidaridad. Más pobre que minimalista.
Mi reino por un platillo volador, de Tetsuo Lumière, es el nuevo cine bizarro. Un film sobre un fanático del cine que sueña con hacer una película sobre platos voladores, y mientras tanto realiza cortos mudos que constituyen un extraño homenaje a los genios de los comienzos del cine. Loco y divertido.
Judíos en el espacio, de Gabriel Lichtmann, otra comedia de costumbrismo judío: una familia disfuncional, cuyos hijos intentan reconciliarla durante el seder de Pesaj. Muy al estilo de Burman, aunque más cáustico. Simpática y familiar. Solos, de José Glusman, pretende ser una comedia simpática sobre la amistad masculina, pero deviene una película cobarde, homofóbica y reaccionaria.

Mientras tanto. Diego Lerman confirma que es uno de los más interesantes directores jóvenes, en una película coral de historias pequeñas, cotidianas, que guarda un tono perfecto, con un elenco ajustado. Uno de los mejores estrenos argentinos del año.
Fantasma. Lisandro Alonso extrema su exploración sobre la naturaleza de sus personajes mediante un contraste clásico: el campo y la ciudad. De cómo dos campesinos se pierden en un teatro. Una curiosidad.

Lo más interesante puede encontrarse en los documentales:
Fuerza Aérea Sociedad Anónima. Enrique Piñeiro insiste en su campaña por la seguridad en los aviones. Ante la falta de respuesta de Whisky Romeo Zulu, desarrolla en este documental una clase detallada sobre el calamitoso estado de la aviación comercial, (no) controlada por la Fuerza Aérea, sumergida en una peligrosa corrupción. Un film de denuncia que está cambiando la aviación.
Pacto de silencio, de Carlos Echeverría, revisa en una investigación minuciosa la historia del criminal de guerra nazi Erich Priebke, su exilio en Bariloche y de cómo toda una comunidad le dio no sólo amparo y anonimato sino una posición de poder social. Imperdible.

Josefina Sartora

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TEXTOS de OTROS
«Bestiario de Indias»


PARA los ojos de un niño, todos los animales son fantásticos. La pelambre del gato, la amistad del perro, la gallina muerta de la cena y la vaca quieta de las ubres rosas, pueden ser tan asombrosas como la furia del unicornio, la batalla del kraken contra el cachalote o los dos sexos de la mandrágora. Los descubridores de las Indias pudieron ver el orden de las bestias con ojos semejantes a los de un niño: todo lo que veían era nuevo y el jaguar, al tiempo que era un tigre, era mucho más.
[...]
Para transmitir a nuestros ojos el sentimiento de la novedad resulta muy útil el estilo de Fernández de Oviedo. Él era un conquistador reportando los hechos al emperador Carlos V, en un lenguaje rústico y directo. Los azares fomentan la literatura. Para nosotros, el mismo Fernández de Oviedo puede ser un escritor de fábulas que registra, en el español de su tiempo, lo que sólo ve en la mente. Decide tú lector cuál libro prefieres, el del informante o el del fabulador. En los problemas de la decisión tal vez encuentres el gusto fundamental de casi toda la literatura.

prólogo del Bestiario de Indias de Fernández de Oviedo
Edición del Fondo de Cultura Económica

MANATÍES Y SIRENAS

José Durand

 

9 de enero de 1493, miércoles, cerca de la Española, al caer de la tarde. De vuelta-vuelta gloriosa- a Europa, el Almirante ve deslizarse por las aguas, no muy cerca de las carabelas, a tres animales pardos cuyas cabezas ciertamente no recuerdan la de pez alguno. Son manatíes, pomposos anfibios que, por la misma dignidad de su corpulencia, han acabado por llamarse "vacas marinas". El Almirante reflexiona y piensa: sirenas.! Buen disfraz que tuvieron para colarse de rondón en el mundo occidental! Clava el Almirante sus ojos expertos en las tres sirenas farsantes. Como ya está hecho de descubrimientos, no se asombra: otras vio tiempo atrás en las costas de Guinea. Y, desde luego, la inspección comprueba que se ha exagerado mucho sobre su cautivadora belleza. Antes bien piensa-, para ser más correctos, son sirenos machos, porque esas caras resultan nada femeninas.

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UNICORNIOS

Alberto Salas

 

Acerca de la existencia de unicornios en estas tierras americanas tenemos muy escasas noticias, y como ocurre siempre con las cosas excepcionales, son controvertibles. Fernández de Oviedo, usando el testimonio de Rodrigo de Albornoz, Contador de la Nueva España, describe en la tierras de Cibola. "...animales que tienen un cuerno solamente, que le allega hasta los pies, a cuya causa dice que come echado de lado. Dice que no son unicornios, sino otra manera de animales..."
Resulta evidente que si referimos esta extraña figura a la estampa elegante, llena de gracia y de finura que de los unicornios nos han dejado grabados y tapices exquisitos, este unicornio no parece unicornio, sino un ser apesadumbrado y vencido por un solo y formidable cuerno. Pero, sin insistencia, unicornio al fin, a pesar de la opinión sustantiva del Contador.
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de Bestiarios y otras Jaulas: Para un Bestiario de Indias de Martha P. de Francescato
Bs. As., Sudamericana, 1977

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Todo delSUR

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