MARCHA POR LA EMBA
Convocatoria
DEL QUIJOTE DE SEPÚLVEDA
Miguel Angel Morelli
EL SABER INTRANSITIVO
Graciela Reyes
TURISMO AVENTURA
Roberto Enrique Rocca
LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA
Leda Schiavo
DE ALGO MÁS QUE UN TIMO
Fernando Anguita B.
H2O, LENGUAJE
Néstor Tellechea
MONSTRUOS
Claudio L. Pérez
LA ESCUELA, ¿LEE MÁS?
Alicia Silva Rey
DESDE LA BUTACA: Catarata de estrenos argentinos
Josefina Sartora
OTROS
Alberto Salas / José
Durand
fab9
MARCHA POR LA EMBA 3 DE OCTUBRE :: 17:30 hs
Salimos
de la EMBA (Sarmiento 625 entre Rivadavia y Alem-
Quilmes)
Después de 85 días de resistencia (que
se cumplen el día de la marcha), los estudiantes de la EMBA hemos decidido
en asamblea dar nuevamente un gesto al municipio, suspendiendo la
permanencia pacífica. A cambio exigimos el compromiso público y por
escrito de:
- la refacción y reacondicionamiento del edificio.
- la derogación de la ordenanza nº 10436 modificatoria del estatuto
- sanción y castigo a los agresores de los estudiantes y hechos
ocurridos el 14 de agosto de 2006.
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DEL QUIJOTE DE SEPÚLVEDA
En Sevilla, y tal vez para mitigar los
tormentos que prodigan catre malo y calabozo infame, cierto convicto de
poca importancia, un tal Miguel de Cervantes Saavedra, urde historias
extrañas. Conjetura, por ejemplo, que alguien pueda perder el juicio de
tanto sumergirse en esas novelas de caballería en boga a principios del
siglo XVII. Y que, en su desvarío, el pobre diablo no alcance a distinguir
la diferencia entre sueño y realidad. Así Cervantes imagina que el bueno
de Alfonso Quijano imagina que el bueno de don Quijote sea capaz de decir
maravillas como las que siguen: "Esta es la verdadera historia de mi
tragedia: mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las
palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían tenían ocasión
bastante para mostrarse en mayor abundancia" (Capítulo XXIX). Queda claro:
para el héroe de Lepanto las andanzas de su noble criatura condensan toda
la tragedia humana.
Cuatro siglos más tarde, Borges me habrá de
confesar que Pierre Menard escribió el Quijote para olvidarse de
Cervantes. Le creí en su momento y le creo ahora. Porque a diferencia del
poeta manchego, que se dejaba seducir por la inspiración, Menard tuvo que
haber luchado a brazo partido contra su antecesor. Tanto que su personaje
fue capaz de decir maravillas como las que siguen: "Esta es la verdadera
historia de mi drama: mirad y juzgad ahora si los suspiros que
escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían
tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia". Para Menard,
resulta obvio, su Quijote fue apenas la parte visible de otro drama: el
suyo propio.
Hace unos días, nuestro afamado Sepúlveda conmovió el
mercado editorial argentino con el espectacular lanzamiento de su propio
Quijote. En el acto, llevado a cabo en un hotel céntrico, no faltaron los
canapés, el buen champagne, los amigos de los suplementos dominicales y el
crítico de turno, encargado de los elogios de rigor. "Sepúlveda ha logrado
darnos, alejándose tanto de Cervantes como de Menard, una versión más
humanizada, más creíble de hidalgo caballero" -aseguró el catedrático. Y
enseguida subió la apuesta: "Vean si no cómo escribe maravillosamente en
el capítulo XXIX de su obra: Esta es la verdadera historia de mi vida:
mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que
oístes y las lágrimas que de mis ojos salían tenían ocasión bastante para
mostrarse en mayor abundancia. Aquí ya no hay tragedia ni drama. Aquí se
impone la farsa como resignificación del sujeto posmoderno dentro de los
márgenes evanescentes de lo intertextual".
Desde esa noche
consagratoria, en algunos bares de la calle Puán "el Quijote de Sepúlveda"
ya forma parte del canon, como es natural. _____________
N. de la E.: Sepúlveda es
un artista multifacético que, como bien recordamos, obtuvo hace poco un
importante premio en escultura
Miguel Angel Morelli
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EL SABER INTRANSITIVO
Mi amigo don Marcelo, que ya ha pasado
los noventa bien pasados, es un sabio. Sabe muchas cosas: es experto en
griego y latín, en indoeuropeo, en lenguas comparadas antiguas y modernas,
en historia, en arte, y además tiene interés por todo. Él podría decir
aquella frase tan famosa: "Humano soy, y nada de lo humano me es
ajeno".
Lo llamo en cuanto llego a Madrid, y me invita siempre a
comer, para retomar la conversación. La comida, en Madrid, empieza a las 2
o 3 de la tarde, y puede durar hasta las 6. Solemos encontrarnos en un
restaurante tradicional, cuya especialidad son los arroces: jugosos,
cremosos o secos, con mariscos de todo tipo. Los olores de las salsas y
las cigalas suntuosas en sus lechos de arroz son placeres unidos, para mí,
a charlas sobre la guerra del Peloponeso, la caída de occidente o el
destino del mundo.
Es muy divertido don Marcelo, porque un sabio no
puede ser aburrido, salvo que sea un sabio menor, de esos pesados. El otro
día encontró en el menú una palabra francesa a la que faltaban unos
acentos, y comentó que solamente a los franceses, con la lengua complicada
que tienen, se les ocurre complicarla más, distinguiendo con acentos las
vocales abiertas y las cerradas. Qué ocurrencia, decía. También observó al
pasar que el ruso es una lengua más interesante que el latín, y que basta
ver que tiene seis casos funcionales, y el latín clásico solamente cuatro.
Le gusta escandalizarme. Muchas de las cosas que aprendí de él las aprendí
escandalizándome: me descoloca, como hacen los buenos maestros.
Don
Marcelo es feliz, y me dijo por teléfono que iba a explicarme por qué en
la comida. Así lo hizo, entre bocado y bocado de arroz con mariscos. La
felicidad de don Marcelo proviene de la paz consigo mismo, de su vida
llena de afectos, y también de lo que él llama el saber intransitivo. Dice
que antes, cuando era joven, sabía "cosas". Ahora ha olvidado algunas de
esas cosas, dice, pero mantiene el saber. ¿Qué saber? El saber
intransitivo. Es un saber que no se aplica a cosas (no es transitivo),
sino que es una condición de la mente: ser capaz, gracias a todo lo
estudiado antes, de seguir, la mente, curiosa y dispuesta al conocimiento,
atenta, interesada. Para don Marcelo lo importante no es aprender, sino
estudiar. Lo aprendido es la ganancia (nada desdeñable), pero lo que vale
es el estudio, que lleva a encontrar nuevas relaciones entre las cosas, a
distinguir lo que es importante de lo que no lo es. El saber intransitivo
es un estado de bienestar intelectual, es pura actividad.
Aristóteles dice, en un hermoso párrafo del libro X de la
Ética Nicomaquea, que la vida es actividad, y que toda persona que
desea vida, desea el placer de ejercitar sus facultades sobre los objetos
que más ama: el placer completa la actividad, y consecuentemente la vida,
y el placer de la actividad es el placer propio del ser humano, del que
es, dice Aristóteles, "supremamente feliz". Don Marcelo es feliz porque
sigue sintiendo el placer de ejercitar sus facultades, aunque le falle la
memoria y el cuerpo sea cada vez más frágil. No sabe tantas cosas como
antes, quizá, pero sabe saber, y sabe que sabe saber.
Ejercitar
nuestras facultades sobre aquello que nos gusta las letras, la naturaleza,
la música, el arte de preparar arroces, lo que sea es el más humano de los
placeres (en el sentido de que no tienen ese placer nuestros primos los
chimpancés, por ejemplo). No hace falta ser sabio para disfrutar de esa
predisposición de la mente al estudio, que tenemos todos, más o menos
cultivada. Si el cerebro se mantiene sano, ejercitando nuestras facultades
podemos vivir bien, activamente, hasta el fin de la vida. Lo que hemos
sabido nos predispondrá a querer seguir sabiendo. El saber (o el placer)
intransitivo de mi amigo Marcelo es una condición de la mente y es un
deseo, el deseo de vivir.
Graciela Reyes
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TURISMO AVENTURA
Era una noche más Londres que nunca. La
niebla fría, pesada y viscosa, impregnaba todo. Sentí que la calle me
atraía con violencia, y dejando familiares y amigos en el cálido vientre
del hotel, me interné en las sombras.
Caminé y caminé entre formas
intemporales y fantasmagóricas, y me alejé del centro para perderme por
callejas tenebrosas. De pronto me estremecí. Pensé que en esas mismas
calles, en noches como ésta, Jack el Destripador acechaba a sus víctimas.
¿Merodearía aún el ominoso fantasma?
En ese instante creí oír cerca
unos pasos sigilosos y vislumbré a pocos metros una figura confusa. La
curiosidad superó el miedo y me acerqué. Una muchacha pelirroja, demasiado
poco vestida para esa noche, me invitó con su sonrisa
estereotipada.
La acorralé contra la pared y mi mano se deslizó en
el bolsillo del abrigo hasta que los dedos se cerraron sobre la navaja. __________ de «Cuentos mínimos»
Roberto Enrique Rocca
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DE ALGO MÁS QUE UN TIMO
El libro lo dejó en mis manos un
familiar que conoce bien mi pasión por la lectura; pasión que él comparte
pero sin tiempo para leer por placer, no digamos para dedicarse a
descubrir autores al azar. Pasaron unos días, pero no muchos. Había
terminado a la par el impresionante "Tala" de Bernhard y la última
advertencia que Lovelock "grita" a los poderes fáctico-políticos para
retrasar (si aún fuera posible) la venganza de Gaia. Iba a tomar la
relectura de "La educación sentimental", compañera de interregnos entre
autorías de más moderna garra, cuando displicente me puse a hojear el
libro. Tras su título de resonancia hortera, "El creacionismo ¡Vaya
timo!", encontré el subtítulo escondido, "carta a un crédulo", y éste sí
me pareció una tentación sugerente. En menos de tres sentadas terminé las
150 páginas.
Nunca pensé que los acontecimientos de la semana
inmediata a mis sentadas pudieran rebasar los argumentos que desparrama
Ernesto Carmena, un licenciado en Biología también empeñado en otras
ocupaciones científicas. Los acontecimientos los conocemos todos: se
iniciaron el día 12, cuando el Papa denunció en Ratisbona que algunos
científicos siguen tratando de demostrar que Dios es "inútil" para el
hombre. Si su acusación se hubiera quedado ahí y, sobre todo, si el nombre
de Mahoma no hubiese entrado en liza, la noticia no habría remontado el
estatus ordinario de información fugitiva: el Papa seguiría por su lado y
los científicos como siempre, sin preocuparse demasiado de que Benedicto
atacara explícitamente los fundamentos ya sólidamente establecidos de la
"teoría de la evolución", a la que esta vez calificó sin rodeos de
irracional. Pero el discurso papal cobró efervescencia cuando tachó de lo
mismo, de irracional, la defensa de la fe con la violencia y sacó del baúl
de los olvidos el diálogo de Manuel II con un erudito persa. La primera de
las reacciones que siguieron, la de Ali Bardakloglu máximo responsable de
Asuntos Religiosos de Turquía, sobrepasó lo esperable al interpretar que
las palabras del Pontífice cristiano podrían esconder la "mentalidad de
las cruzadas".
Una monja ametrallada, iglesias de confesiones cristianas incendiadas, evangélicas y ortodoxas (¡toda la
cristiandad en el mismo saco!), efigies de trapo y cartón del Papa
ardiendo..., lograron enseguida la rendición, la rectificación expresa de
Benedicto que, cuando esto escribo, tildaban todavía de insuficiente. No
valen aclaraciones ni disculpas de que todo ha sido una mala
interpretación: se le exige al Papa que pida perdón.
Que la
situación no era y no es para tomársela a la ligera, lo confirmaba el
artículo «Choque de civilizaciones»* del filósofo Eugenio Trías.
Plenamente conciliador, recomendaba a las religiones relevantes de nuestro
mundo ecuménico que se esforzasen en "descubrir sus núcleos de
coincidencia", pero terminaba con la advertencia de que "sería
espantoso reeditar a escala global, y en plena era atómica, una guerra de
religiones como la que asoló Europa en el siglo XVII". Esa llamada de
alarma al extermino potencial de todo bicho viviente ha debido alcanzar,
de momento, hasta las mentes trastornadas de los educadores de suicidas.
Además, haber humillado al Papa, y mantenido en pantalla durante días esa
"victoria" a escala universal, es un regalo que los sabios ulemas seguirán
aprovechando. Mientras nos dure el respiro, recomiendo encontrar un hueco
para la lectura del libro del "timo" que he citado al comenzar.
Sorprenderá a quienes hayan olvidado los fundamentos de la selección
natural, pero podrán remozarlos y cuestionarse la cáscara más
estereotípica de viejas convicciones. Cuestionar nuestras propias
creencias es la ventaja irrenunciable que tenemos los ciudadanos
occidentales, justo lo que no pueden soportar los "otros". ___________ * periódico «EL MUNDO», 15 de setiembre de 2006
Fernando Anguita B.
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LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA
La política en Estados Unidos y en el
mundo en general se está poniendo cada vez más surrealista. Bush logra con
sus discursos confundir no sólo a los ciudadanos, sino a la oposición
inteligente. Borra los límites semánticos de las palabras haciéndolas
entrar en contacto con campos semánticos inusitados. Por ejemplo, tira la
palabra islamofascista, o la palabra coerción y la frase "una serie de
procedimientos alternativos de interrogación" -en vez de tortura- y logra
hacer entrar a todos en una especie de carnaval discursivo del que nadie
sale limpio. Mientras se discute en el Congreso nada menos que la
legalización de la tortura, la suspensión del habeas corpus y la
redefinición de los principios de las Convenciones de Ginebra, Bush
distorsiona el lenguaje, va y viene sobre las ideas, se contradice, crea
una distancia entre el significante y el significado que no soñaron los
seguidores de Derrida. Derrida, como su discípulo Bush, muestra que el
lenguaje está mudando constantemente, que un texto no tiene un mensaje
fijo y unificado y que las intenciones de los autores en el discurso no
pueden ser aceptadas incondicionalmente.
Entonces, Bush un día dice
que en los Estados Unidos no se tortura y otro día pide al Congreso que
defina y autorice los "métodos alternativos" de coerción.
No sé si
Derrida soñó alguna vez que su mejor seguidor iba a ser un presidente de
los Estados Unidos. Tampoco creo que Chomsky, el célebre lingüista del MIT
, haya nunca soñado que Hugo Chávez iba a ser su mejor propagandista. La
vida te da sorpresas. Después del flamígero discurso del presidente electo
de Venezuela en las Naciones Unidas, en el que habló del demonio Bush y
recomendó la lectura de Hegemonía o supervivencia: la búsqueda de Estados
Unidos para lograr el dominio mundial, de Noam Chomsky, el libro batió el
record de ventas en este país del norte y logró colocarse entre los diez
libros más pedidos. El ensayo del intelectual y politicólogo
norteamericano es de 2003 y critica por igual a los dos partidos que se
reparten el poder, el demócrata y el republicano, ya que en política
exterior, como cualquier observador inteligente sabe, han actuado de la
misma manera, a pesar de que en los medios de comunicación se los presenta
enfrentados. La estupidez humana es inconmensurable. Para defender al Papa
Benedicto a quien se le ocurrió extemporáneamente citar a gente del siglo
XIII para caracterizar al profeta Mahoma y armar la de dios es cristo -
Aznar, el ex premier español, dijo, con esa inteligencia que lo
caracteriza, que por qué el Papa tenía que disculparse si nunca los árabes
se habían disculpado de haber invadido España y haberse quedado ocho
siglos. ¿Lo puede creer?
Dígame, amigo, vecina, usted que tiene
cierta materia gris, puede entender que gente como esta esté o haya estado
dirigiendo los destinos del mundo? La verdad, dan ganas de bajarse del
barco.
Leda Schiavo
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MONSTRUOS
Los relatos populares son ricos en la
descripción de monstruos de variada funcionalidad. El Familiar, perro
negro de gran tamaño, a veces sin cabeza, otras con una víbora enroscada
al cuello, de gran presencia en los cañaverales y muy utilizado por la
oligarquía azucarera para hacer desaparecer a peones que osaban pedir
mejores condiciones de vida o de trabajo; el Caá Porá, enorme fantasmón
que fuma una pipa construida con un cráneo y una tibia humanas, que
captura a los peregrinos y se los devora chupándoles la sangre, a veces
montado en un pecarí se dedica a ahuyentar cazadores furtivos; la
Mulánima, una mujer condenada por su falta de pudor a convertirse en una
mula que arroja fuego por la boca y mata a los transeúntes a dentelladas y
coces, y otras muchas bestias que causan similar espanto si uno anda solo,
por los campos o los bosques, en noches oscuras.
Otros, fuera del
registro de lo popular, causan igual temor o nos suscitan similares
reflexiones de orden moral (El Golem, por Borges, y sus otros seres
imaginarios; los monstruos de Rodolfo Wilcock; etc.). Hubo monstruos que
acompañaron los avances de la ciencia (Como la criatura del Dr.
Frankestein arrojada a la vida por la recién descubierta electricidad) y
otros que, de una u otra manera, ejemplificaron la soledad y la
marginación de seres diferentes asaltados por el amor o la pasión casi
humanos (King Kong, el Conde Drácula, etc.). Si uno los ve desde lo
literario, el monstruo es un personaje propio de la literatura fantástica,
la desmesura, lo sobrenatural, la transmutación, son sus modos "naturales"
de manifestarse.
Para el realismo, lo monstruoso es un dilema que
no cabe en sus estrategias (información, redundancia, codificación). Sin
embargo nuestra realidad cotidiana ha vuelto a llenarse de monstruos.
Bastó que el lugarteniente de Camps, el comisario Miguel Etchecolatz se
sentara, por fin, en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral en
lo Criminal Federal Nº 1 de la ciudad de La Plata, con su gran cruz
colgada al cuello, para que los monstruos reaparecieran y comenzaran su
macabra tarea. Bastó escucharlo citar los evangelios y confesarse un
hombre que había defendido los principio de dios en la tierra para que las
calles se llenaran de monstruos, figuras que no podemos precisar y que
pueden lucir diferentes y engañosas apariencias y que, parece, ya cobraron
en Jorge Julio López, un albañil de 76 años que testificó en su contra, la
primera de sus víctimas recientes.
Ninguno de nuestros llamados por
la aparición con vida de López será escuchado por estos seres que sólo
tienen de humano la apariencia. Encarnan el mal sin atenuantes, llano y
sin metáfora, sin cuento, sin literatura.
Claudio L. Pérez
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H2O, LENGUAJE
Explícita
y suave al pronunciar su nombre en idioma castellano. Elemento esencial
desde siempre. Permanente tesoro descuidado del mundo. Llueve, y apegada
al ángulo recto que forman el cordón de la vereda y la calzada, discurre
con una ondulación que representaría un emblema de la transparencia
sonora. Anchura, velocidad, longitud e intensidad, hermanadas al símbolo
metafórico de un poema natural, muy parecido, pero insustituible por otro,
en el que el mar o un río, hacen y rehacen sus distintos estados de
movimiento como si en realidad supiesen que solamente así, es capaz de
expresarse la profundidad exacta de sus existencias.
De este modo
es cuando nuestra presencia frente a este fenómeno, se transforma
directamente en una mirada auditiva. Reflejo indecible de la vida cantada,
miro la fluidez con que se alternan los ritmos que va generando, y a
medida que callo más y más a mi propio silencio, la frescura tenue o
livianamente movediza del aire acechado, provoca el comienzo de una línea
de palabras que en mí mismo, aunque casi sin mí, enuncia la razón
espontánea de su nacimiento...
Sea porque algunas partes de la
música que generan sus apariciones mágicamente engarzadas, brillen gracias
a la intervención indispensable de la luz, o porque el gris perlado de la
gotas desprendidas de su cuerpo, queden por un instante suspendidas en el
espacio vacío, dejando la sensación de que estuvieran hablándolo; antes de
sumarse nuevamente a la masa de su estado original, la cosa es que hay
oportunidades en las que, por ejemplo, el viento mojado se hunde en su
propia estampida, después de haber desmigajado en mi fantasía los cambios
algodonosos de las nubes; enturbia la copa de los árboles. Doblega las
varillas del paraguas. Roza e inunda con su incesante regreso el
cerramiento leve de mis párpados y ya, prácticamente ajeno a las
inseguridades, me hace decir... Poesía... Una clase de agua, que por algo
persiste...
Néstor Tellechea
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LA ESCUELA, ¿LEE MÁS?
Julieta, de ocho años, entró a la
Biblioteca de la escuela y dejó sobre mi escritorio este libro hecho por
ella. "Léelo" dijo. Y se fue. Ahora yo querría compartir con ustedes el
texto de Julieta. "Había una vez una
noche en que un nene llamado Tomi fue a la biblioteca y encontró un
pasadizo secreto y encontró casi un millón de libros de brujería y
agarró un libro que decía sobre zombies, que los podía despertar a los
zombies de la muerte y entonces hizo el hechizo y lo hizo en el
cementerio de Talsirbaña y entonces vio cómo se levantaban los zombies y
él corrió a avisarles a todos pero los zombies lo perseguían pero ya era
muy tarde ya lo habían agarrado. Sólo la hermana lo vio y ella sabía
cómo ir a la biblioteca y buscar el pasadizo secreto. Y lo encontró pero
lo único que faltaba era el mismo libro, se iba a fijar en todos los
libros y lo encontró, tenía que decir el conjuro rápido, los zombies se
acercaban a la ciudad y dijo ¡patas de iguana! Y vio cómo los zombies se
iban hacia el cementerio y al fin se terminó esta larga noche.
Fin." N. del E.: La ortografía ha
sido corregida
Julieta es lectora. Como toda buena
lectora, escribe. Como toda buena lectora, ella sabe que leer es dar
sentido, inventar, imaginar. Y dado que imaginar es subvertir la visión
del mundo que nos ha sido impuesta, Julieta elige un punto de vista propio
para narrar desde otras lecturas previas: la de su vida, en primer lugar;
la de las historias de terror que le narra su abuela materna (re-
escritura); la de películas que ve en la tele; la de otros relatos leídos
o escuchados. Y acerca de esto que estaba diciendo de subvertir, por la
imaginación, la visión del mundo que nos ha sido impuesta,
escribiendo-leyendo otro mundo desde la propia mirada, voy a ensayar una
lectura alegórica del cuento de Julieta.
Desde el pasadizo secreto
de una Biblioteca lo oculto-escamoteado de la cultura a la que solo los
iniciados (adultos con poder o menores intrépidos) pueden acceder, un
libro "de brujería" confiere a unos niños el poder detentado por aquellos
adultos que imponen a los menores su visión del mundo: el poder de quienes
monopolizan y administran el saber. Ese poder, robado como el fuego a los
dioses por un niño inexperto que ha leído mal un libro prohibido engendra
zombies. Pero una niña, su hermana, "que sabía cómo ir a la Biblioteca",
libera la ciudad de los peligrosos zombies de condicionadas mentalidades;
y puede hacerlo porque es una lectora de verdad. Como auténtica lectora,
sabe dónde y cómo localizar una información específica (en este caso, de
vida o muerte); interpretarla adecuadamente ("y dijo: ¡patas de iguana!");
y accionar sobre la realidad, modificándola ("y al fin se terminó esta
larga noche").
La escuela lee más cuando logra que todos sus
alumnos se incorporen a la cultura escrita. La escuela lee más cuando
puede asegurar que los chicos seguirán siendo lectores y escritores más
allá de la escuela. La escuela lee más cuando Julieta escribe un texto
donde también somos capaces de leer los fantasmas de una cultura que
fragmenta y distorsiona el acceso al saber de los sectores subordinados de
la sociedad. Si Julieta puede sentir (al escribir, al leer), si cada uno
de nosotros puede sentir al escribir, al leer, que hay una posesión del
mundo toda vez que a uno empieza a concernirle el estado y la
transformación de sí mismo, de los otros y de las cosas, entonces, en ese
caso, sí, la escuela lee más.
Alicia Silva Rey
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DESDE LA BUTACA: Catarata de estrenos argentinos
Durante la segunda parte del año la
pantalla argentina se presenta agitadísima, con varios estrenos por
semana. Esto sirve para comprobar que la nueva corriente de realizadores
se renueva día a día, aportando películas para todos los gustos. Van
algunas cápsulas orientadoras en un panorama muy amplio.
Algunas
creaciones provienen de una generación anterior: El camino de San
Diego, de Carlos Sorín, nos trae un Sorín en caída con respecto a sus
previas Historias mínimas y la última y fallida El perro. En esta suerte
de híbrido entre la ficción y el documental, traslada sus historias de
personajes populares, con artistas no profesionales, de la Patagonia a la
Mesopotamia, para revisar los mitos argentinos. Forzada, con un guión
inconsistente, una road movie de peregrinaje con toda gente buena, que
revisa las creencias populares: las videntes, el gauchito Gil y toda su
parafernalia devocional, y el mayor santo argentino, Diego Maradona. A
través de tus ojos, de Rodrigo Fürth: melodrama familiar que transcurre en
Nueva York, debido a exigencias de la producción. A pesar de ciertas
inverosimilitudes del guión (una pareja va a Estados Unidos por un
tratamiento de diabetes y operación, que piensa pagar con una tarjeta sin
fondos), su principal virtud es contar con un Pepe Soriano sabiamente
contenido en su papel, sin caer en sus habituales excesos
dramáticos.
Del nuevo cine argentino: 4 mujeres descalzas, de
Santiago Loza, resultó una decepción para quienes habíamos admirado su
anterior Extraño. Tan conversada como silenciosa era aquella, explora el
mundo de la mujer, con variaciones sobre la soledad, la tristeza, la
muerte, la solidaridad. Más pobre que minimalista. Mi reino por un
platillo volador, de Tetsuo Lumière, es el nuevo cine bizarro. Un film
sobre un fanático del cine que sueña con hacer una película sobre platos
voladores, y mientras tanto realiza cortos mudos que constituyen un
extraño homenaje a los genios de los comienzos del cine. Loco y
divertido. Judíos en el espacio, de Gabriel Lichtmann, otra comedia de
costumbrismo judío: una familia disfuncional, cuyos hijos intentan
reconciliarla durante el seder de Pesaj. Muy al estilo de Burman, aunque
más cáustico. Simpática y familiar. Solos, de José Glusman, pretende ser
una comedia simpática sobre la amistad masculina, pero deviene una
película cobarde, homofóbica y reaccionaria.
Mientras tanto. Diego
Lerman confirma que es uno de los más interesantes directores jóvenes, en
una película coral de historias pequeñas, cotidianas, que guarda un tono
perfecto, con un elenco ajustado. Uno de los mejores estrenos argentinos
del año. Fantasma. Lisandro Alonso extrema su exploración sobre la
naturaleza de sus personajes mediante un contraste clásico: el campo y la
ciudad. De cómo dos campesinos se pierden en un teatro. Una
curiosidad.
Lo más interesante puede encontrarse en los
documentales: Fuerza Aérea Sociedad Anónima. Enrique Piñeiro insiste en
su campaña por la seguridad en los aviones. Ante la falta de respuesta de
Whisky Romeo Zulu, desarrolla en este documental una clase detallada sobre
el calamitoso estado de la aviación comercial, (no) controlada por la
Fuerza Aérea, sumergida en una peligrosa corrupción. Un film de denuncia
que está cambiando la aviación. Pacto de silencio, de Carlos
Echeverría, revisa en una investigación minuciosa la historia del criminal
de guerra nazi Erich Priebke, su exilio en Bariloche y de cómo toda una
comunidad le dio no sólo amparo y anonimato sino una posición de poder
social. Imperdible.
Josefina Sartora
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