En química se dice que una solución está saturada cuando no admite más soluto. Lo que se le añada a partir de entonces no se integra en ella, no se disuelve ya.
Desde la intromisión de la informática en mi quehacer cotidiano, tres inquietudes me persiguen. Sus antecedentes, sustanciación, y preguntas consecuentes, fueron y son los que siguen.
- Antecedentes:
- El folleto de instrucciones de la primera máquina calculadora programable que conocí, y por la que supe lo que era (y sigue siendo) el googol.
- Un autor integrado en lo que se llamó el "boom" latinoamericano, de quien leí un relato corto que trataba del crecimiento desaforado y universal de escribidores.
- El "oficio" de indagación de argumentos nuevos —nunca desarrollados antes— que ejercía una mujer, víctima ignorante de que sus últimos días de vida estaban siendo filmados en directo.
- Sustanciación:

- El googol —número que resulta de elevar 10 a la potencia 100, o sea, la unidad seguida de cien ceros—, es una cantidad de tal magnitud que al parecer no existe nada en nuestro mundo que lo alcance. Si el lector piensa que los granos de arena de todas la playas de la tierra, sumados a los de las playas de todos los planetas, andarían cerca, que abandone la idea. Piense mejor en algo infinitamente más pequeño que el grano de arena, en el átomo de silicio que lo “sustancia”. Pues bien, el diámetro que habría de tener una esfera saturada por un googol de átomos de silicio excedería los noventa millones de años luz.
- El crecimiento de escribidores aficionados provocó un derroche de papel gigantesco: borradores inútiles circularon por las alcantarillas y terminaron en los mares, saturándolos hasta desecarlos.
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La mujer que oficiaba de indagadora se pasaba horas suministrando a su ordenador los esquemas de argumentos más estrafalarios que se le ocurrían. Todos le fueron rechazados porque ya habían sido escritos, hasta que al parecer dio con uno y ya nunca siguieron más.
- Todavía hoy me pregunto:
- ¿No fue una afirmación aventurada, solo propia del arranque del mundo de los “bits”, poner el googol como límite?
- ¿Quién fue el autor de aquel cuento? Estuve convencido de que era Cortázar, hasta que no pude encontrarlo repasando los libros que tengo de él. Mis amigos argentinos no me sacaron de dudas. Tampoco otros doctos y apasionados lectores que conozco. Nada en la WEB entrando con escribidores + mares desecados y/o Cortázar, Vargas Llosa, Lezama Lima, García Márquez, Cabrera Infante…
- ¿Es posible encontrar un argumento que plantee una situación que no repita otra o fragmentos de otras que ya fueron escritas?, porque si no es así, ¿para qué continuar escribiendo ficciones?
- A lo que suelo responder(me):
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No lo fue, pero por si acaso ya tienen carta de naturaleza los imposibles "googolplex" (10 elevado a un googol) y "Pno" (un googol elevado a sí mismo), ambos inescribibles fuera de la notación exponencial. No existen límites: los “limitados” somos nosotros.
- Ha de haber más de un lector que recuerde aquel cuento y que sea capaz de recordar quién lo escribió. Hasta puede suceder que ese lector lo sea de estas líneas y que quiera tomarse la molestia de hacérmelo saber.
- Continuaré y continuaremos escribiendo aunque solo sea porque la función de la novela —del “arte”, en palabras del recién fallecido Robbe-Grillet— es traer al mundo preguntas (y también, quizás, en su día, respuestas) que no se conocen aún a sí mismas.
Pero esta página ha alcanzado su punto de saturación sin nombrar siquiera al hijo "natural" de googol, a quien más de medio mundo invita a su casa a diario. Será en otra ocasión.
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<—> Cartel de la película La muerte en directo, de Bertrand Tavernier (1979)
FAB
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