Dijo
una vez Leandro Manzo:
"Hoy
por hoy tengo que aceptar que durante buena parte de mi vida he sido un vago que
se ha distraído en cosas que le eran ajenas... Hace pocos días encontré en el
libro Los Pasos Perdidos, una expresión de Alejo Carpentier que creo sintetiza
mi forma actual de pensar el arte, y en el arte, mi tarea como creador. Dice,
creo, que acaso el ahínco que ponen algunas personas en tareas que nada tienen
que ver con ellos, no sea más que una forma de la pereza. Yo me he entusiasmado
con miles de cosas que tal vez hayan sido -y aún hoy lo sean- como una forma
de evadirme de lo que tenía que hacer, de lo que era mi verdadero destino... El
razonamiento es muy simple: uno le escapa invariablemente, a lo que en verdad le
compete, porque con seguridad las verdaderas vocaciones producen felicidad pero
resultan -tarde o temprano- muy duras, casi siempre traen dolor, hieren... uno
busca anestesiar la vida, imaginando que todo lo que hace es lo que debe hacer, lo que no
tiene más remedio que asumir, una fatalidad, y ahora se me ocurre pensar que
también éste, es un concepto que hay que prever".
Miguel Ángel Morelli
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