Todos queremos a los españoles a pesar de la guerra de la Independencia, a pesar de que nos hace gracia que pronuncien la c, y la z y silben la s, y digan vosotros tenéis. Cómo no vamos a querer a los españoles si tantos argentinos
descienden de inmigrantes gallegos, asturianos, vascos... que tuvieron que irse para poder comer, estudiar, hacer la América. Cómo no quererlos si vivimos con ellos su guerra civil, si vivimos rodeados de exiliados republicanos que nos contaban cómo pudieron salvarse da la barbarie. Hace tiempo de eso. Ahora los
españoles no necesitan emigrar ni exiliarse. Ahora España es un país rico, pertenece a la Unión Europea, se da el lujo de recibir inmigrantes pobres y de ser un país inversor en Latinoamérica. A nosotros nos compró Telefónica, nos vació Aerolíneas, YPF es de Repsol; nosotros permitimos que compraran nuestros
servicios básicos. Yo le escuché decir a Cavallo, hace mucho, que vender YPF era la única manera de subir la pensión de los jubilados... ironías de la política.
Cuando venía hacia Madrid, ciudad maravillosa (hay que aprender de ellos a vivir bien el desorden –nosotros vivimos en el desorden pero mal-) leí que España, falta de soldados, va a admitir en sus filas a hijo(a)s y nieto(a)s de
españoles nacidos en Argentina y en Uruguay. Les paga el viaje, los estudios... el sueldo de soldado. Todos sabemos que la Argentina, ahora, es exportadora de carne humana, lo hemos leído y hemos visto las colas frente a los consulados de gente harta de seguir pagando las deudas de los demás. De modo que esto parece
una oportunidad para esos jóvenes. Pero, querido compatriota, pensá un poco. Cuando en España había servicio militar obligatorio, el sistema era que al hacer una lista, de cada cuatro, iba uno. Es decir, iba el quinto, que así se llamaba el pobre milico. Y nunca mejor dicho pobre, porque el servicio se redimía con
dinero, de modo que los ricos no iban, y no iban con buena razón, porque en la época de tus abuelos, querido futuro soldadito argentino o uruguayo, había guerra en el África, por ejemplo. O sea que tu abuelo se fue a América para no
ir a la guerra del África, se salvó, aunque era pobre, y vos ahora, por ser pobre, alo mejor te alistás en el Ejército español. Pensálo bien, leé el diario El País, que sale por Internet, porque si lo leés verás que 4000 soldados que
hicieron contrato con el Ejército en el año 2000 “se han dirigido a la oficina de Defensa del Soldado para informarse sobre la manera de romper su compromiso
con las Fuerzas Armadas. Todos ellos consideran que el Ministerio de Defensa los ha estafado al no respetar las condiciones fijadas en su contrato” (El País, 15
de abril de 2001).
Los argentinos pensamos poco, nos dejamos llevar por las pasiones... lo que no está del todo mal. Pero está mejor dejarse llevar por las pasiones después de pensar un rato más largo. El diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo.
Leda Schiavo
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