Tuve mi primera idea de Galicia a través de los recuerdos de Carolina Lema, la gallega que convivió con nosotros por más de diez años y que tenía en la casa tanto o más poder que mi madre.
Carolina, o Tat , como la llamábamos, hablaba de los lobos, de la vaca que llevaba a pastar - es asombroso en Galicia ver que al laado de cada vaca hay alguien que la lleva atada como a un perro-, del hambre que había pasado en su
tierra cercana a La Coruña.
Después conocí Galicia, buscando el recuerdo de Tat, y estudié, su historia y su literatura. La historia de Galicia es muy interesante y las causas de la vida miserable de muchos de sus habitantes que elegían la emigración son bastante
claras.
El clero y la nobleza eran dueños de las tierras y los campesinos, simples arrendatarios. A los pobres los mandaban a la guerra, y muchos de los gallegos que no emigraron por razones económicas, lo hicieron para no ir a la guerra que
Cuba empezó por su independencia en 1868, o a la guerra de Marruecos. Cuando leí que varios jóvenes argentinos, descendientes de gallegos se enrolaron en el ejército español, pensé en las ironías de la historia; quizás el abuelo se
fue a Argentina para no enrolarse. El servicio militar era entonces obligatorio pero selectivo, y con dinero se podía comprar la exención.
La historia da sorpresas. Cuando los gallegos emigraban, sobre todo a fines del siglo XIX, además de mucha miseria y pocas posibilidades para los pobres, Galicia estaba sobrepoblada. Hoy es la región de Espada con menor crecimiento de
población y las autoridades ayudan a los descendientes de aquellos emigrantes a volver, a educarse, a tener la vida digna a la que sus mayores no pudieron acceder y que lograron en América.
Hace tiempo Bonasso publicó un articulo que, haciendo referencia a los chistes de gallegos, se titulaba «Los gallegos somos nosotros». Nuestros desastres hacen hoy que la Argentina, tierra soñada por los europeos, se convierta en madrastra
para muchos. Pero la historia es reversible; lo importante es seguir hacia adelante con inteligencia y constancia, tener memoria, resistir y ser solidarios.
El título, Galicia, Galicia, lo copio de un gallego de lujo, Manuel Rivas, autor
de «La lengua de las mariposas» y de muchos libros más, todos excelentes.
Leda Schiavo
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