Este es el invierno más frío que recordamos. Todos tenemos frío, las casas están frías, el agua sale fría, todo se va enfriando... Uno ya no encuentra abrigo para ponerse; bufanda, guantes, hasta sombrero. La crisis energética no nos privó todavía de gas y electricidad, por lo menos en la capital, pese a los augurios. ¿Se dio cuenta de que con tal de traer una mala noticia los medios de comunicación se prodigan al hartazgo?
El entusiasmo de los compatriotas también se enfría al calor de tanta cosa que aparece en los diarios y se escucha por la radio y se ve y se escucha por el televisor... La cercanía de las elecciones puso a toda la derecha a aguzar el ingenio para encontrar bolsos con dinero, valijas con dinero, armas subvaluadas, skankas con dinero, y corrupcioncitas de giles incompetentes se comparan con las incomparables corrupciones de la década del 90. Es como si el gobierno diera los temas a la oposición servidos en bandeja. No sabemos si todos se han vuelto idiotas, si han perdido el rumbo o qué. Y tenemos frío, frío, corre un viento helado que entra por las rendijas del corazón y de la memoria. Y la prensa se ensaña y hace comparaciones fraudulentas, exagera, acusa, insulta. Se quedan con la misma cara de palo con la que el viudo Carrascosa que ahora dice que no parará hasta encontrar al asesino de su mujer, después de haber hecho desaparecer todos los rastros del crimen y enterrarla de muerte natural...
El tango Cambalache está de más actualidad que nunca, si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición... hoy lo mismo da ser progre, diputado o petrolero, que ministro o cabezón.
En 1934 Discépolo tuvo la premonición de lo que iba a pasar en el 2000... Y los corruptos se llenan la boca con la palabra corrupción, y siguen a Maquiavelo por aquello de miente, miente, que algo quedará. Y silencian lo bueno, por ejemplo, lo bueno que vino a hacer Chávez, y a qué vino. Todo se evapora por el agujero negro de la sinrazón, por las rendijas de la memoria. Y los jubilados no saben cómo van a pagar las expensas o el remedio que subió más que el aumento del trece por ciento, y tienen frío, frío, frío físico y moral, frío de no querer encender la estufa para ahorrar y frío del futuro incierto. Y mientras unos se coalicionan cívicamente, dios mío, otros se van reagrupando y reapareciendo mientras nosotros temblamos de frío y de impotencia, de bronca, de incredulidad, de ilusiones perdidas.
Leda Schiavo
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