
El 4 de Mayo, el Servicio Secreto Naval Inglés envió un despacho etiquetado como "confidencial y urgente" al vicecónsul inglés en Huelva informándole que el Mayor Martin era portador de importantes documentos, por lo que se le ordenaba que hiciera de inmediato una petición formal al gobierno neutral de España para que devolviesen todos los documentos.
El Servicio Secreto Inglés sabía que el destino normal de los cadáveres encontrados en aguas Españolas era ser entregados al vicecónsul inglés para que procedieran al enterramiento. Todo el éxito de la operación se basaba en que algún agente alemán tuviera acceso a los documentos dado el grado de acercamiento que la España de Franco mantenía con la Alemania de Hitler.