
Evidentemente al tener los agentes alemanes conocimiento del hallazgo se movieron rapidamente y gracias a sus contactos con los funcionarios españoles tuvieron acceso a los documentos confidenciales el tiempo necesario para abrir los sobres, hacer copias de los mismos y volver a cerrarlos cuidadosamente. Cuando el Servicio Secreto Naval Inglés tuvo constancia de que los sobres habían sido abiertos, telefonearon a W. Churchil (que en aquellos momentos estaba en EEUU) con el mensaje : "Mincemeat Swallowed Whole" ("Se han tragado toda la carne picada").
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El espionaje alemán envió los documentos ( y algunos investigadores creen que también enviaron el cadáver) a la Embajada Alemana y ésta la remitió a su vez a Berlín, donde fueron minuciosamente estudiados y el mismo Adolf Hitler quedó convencido de su autenticidad. Por ello se empezó a sembrar de minas la playa entre Cabo Aroxos y Kalamata (Grecia), se enviaron lanchas rápidas, baterías antiaéreas y una división panzer (originalmente destinadas a Sicilia) a varios lugares de Grecia. Igualmente sucedió en Córcega y Cerdeña, donde se aumentaron rapidamente los efectivos a costa de disminuirlos en Sicilia e Italia. Todo quedó bajo el mando del Mariscal Rommel).
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