| El ingenio que desde hace unos años podemos ver en la proa de muchos barcos de pesca se llama "rischio" y está importado de Italia. Un amable armador me ha explicado cómo funciona, así que voy a intentar contarlo aquí, aunque como soy bastante torpe ruego que alguien entendido me corrija si digo alguna barbaridad.
Básicamente se trata de una jaula con dos piezas metálicas a cada lado -a modo de patines- que se sumerge y se arrastra por el fondo de igual forma que sucede en la pesca de "arrastre" con el rastrillo. Sólo sirve para la chirla y desde luego trabaja en fondos de arena, o sea idóneo para Punta Umbría.
Una vez sumergido funciona como si se tratara de un cepillo de carpintero, para lo cual sobresale de la parte que está en contacto con el fondo una especie de lamina metálica que actúa a modo de cuchilla. A lo largo de esa lámina metálica hay situadas unas pequeñas toberas por las que sale agua a presión para remover el fondo arenoso de nuestra costa y ayudar a entrar a sus habitantes (los bivalvos) en el interior de la jaula. La arena sale de la jaula pero el marisco se queda dentro.
El agua a presión que sueltan las toberas es aspirada del mar por un tubo y tiene poca presión (2,5 Kg. aproximadamente). Cuando se iza el "rischio" y se sitúa de nuevo en la proa, se procede a soltar su contenido en una pieza en forma de embudo y se procesa en una especie de cinta sin fin hacia unas bandejas clasificadoras situadas en la cubierta, que seleccionan las chirlas y devuelve al mar el resto de conchas que han sido capturadas. |