Escudos de la familia Quijano

El DNI de la Falmilia

 

El escudo se usó desde tiempos inmemoriales, simplemente como una plancha protectora del cuerpo del combatiente.

En la Edad Media, las ilustraciones que adornaban los escudos comenzaron a reglamentarse cuidadosamente y así nacio la Heráldica que es la ciencia o mejor dicho el arte que se ocupa de los blasones, las armas o escudos de armas que servían no solo para distinguir a las familias, sino también a una institución, gremio, ciudad, región o país, algo que en la actualidad se sigue utilizando, inclusive las empresas con sus isotipos.

La disposición de las partes de un escudo (jefe, centro, flancos, cantones y punta), sus formas (almendrado, en losaje, de peonzas, francés, español, alemán...), sus colores o esmaltes (oro, plata, gules, púrpura, azur, sinople y sables), sus piezas (de numerosas formas y nombres) y por último las figuras (flores, estrellas, animales y objetos múltiples), además adornos exteriores (lambrequines, yelmos, coronas, infulas...) siguen unas reglas muy bien definidas y estudiadas, según la historia de la familia. Los escudos además cambian con el tiempo, cuando una familia adquiere otros títulos, condecoraciones o cualquier otra concesión honorífica por parte del monarca. Todo ello hace que el estudio de los escudos sea enomermente complejo, pero también apasionante y entretenido, quién no se sintió interesado en buscar los blasones de sus antepasados, además de muy importante para reconstruir la historia medieval.

La costumbre de decorar los escudos como seña de identidad proviene del siglo XII, cuando un nuevo tipo de armadura totalmente cerrada volvía irreconocible al caballero en la batalla o en el torneo.

 

El escudo se entregaba antiguamente para distinguir la nobleza, a Caballeros y Guerreros, por sus nobles acciones acometidas, tanto en tiempos de paz como de guerra. Después, a partir del siglo XIII, el empleo de blasones se hizo extensivo a las mujeres, eclesiásticos, los burgueses y hasta los campesinos. Y es que en contra de la opinión general, no se trataba solamente de un privilegio de la nobleza, hasta el siglo XVIII.

Cualquier persona podía diseñar su propio escudo de armas, siempre y cuando no usurpara el modelo ya adoptado por otra.

 

Campo de oro, un león púrpura

(El más antiguo)

 

 

 

Escudo cuartelado, 1º y 4º de gules pleno; y 2º y 3º de plata, una estrella de azur

 

 

 

Escudo Cuartelado por una cruz de sinople con una torre de piedra y dos perros de plata saliendo por la puerta, a la que están atados por una cadena de hierro, uno por cada lado; 1º y cuarto de gules, una flor de lis de plata; y la 2º y 3º jaquelado de oro y gules.

Primero y cuarto cuadrante de Gules, una flor de lis de plata, 2º y 3º jaqueado de gules y oro.

 

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