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Estructuralmente, la música de Pole (Stefan Betke) está basada en ritmos abstractos irregulares creados por un filtro de sonido analógico defectuoso llamado Waldorf 4-Pole filter. Estos ritmos son en un principio frecuencias anómalas repletas de interferencias (en terminos de audio normalmente denominado noise (ruido). No muy diferentes al chisporroteo de un disco antiguo de vinilo, a no ser por su calidad puramente digital, que lo hacen más cercano. Podemos tomar como ejemplo los métodos de producción del dub jamaicano, sacando ritmos monótonos fuera de contexto usando eco y loops repetitivos. Betke a puesto en la calle tres álbumes titulados 1, 2, 3 y R. Todos usan frugalmente melodía y bajo, sumergiéndose en una textura de ritmos chisporroteantes emitidos por el filtro. La persistencia de reverberaciones y cracks parecen salir de una receta simple, pero en realidad cada composición de Pole está elaborada a semejanza de un sistema nervioso central, compleja tanto en estructura como en textura. El "crakcling" continúa en 3, pero se puede intuir una invisible corriente de energía. Así como el motor de un coche revolucionado con el freno de mano puesto, hay tensión por todas partes; esto es, sin embargo, cubierto por una dominante calma. Las líneas de bajo repetitivas, las ráfagas evasivas de melodía son a la vez persistentes y relajadas.
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